Las autoridades reportan hasta el momento 1943 muertos, 10.571 heridos y 6461 personas rescatadas tras los terremotos.

Más de 15.800 personas han tenido que abandonar sus hogares, mientras decenas de equipos internacionales mantienen la búsqueda de sobrevivientes y las agencias de la ONU amplían la atención en albergues, la distribución de alimentos y la protección de niños separados de sus familias.
Un cargamento de 47 toneladas de suministros de emergencia de UNICEF llegó este martes a Venezuela para asistir a niños y familias afectados por los devastadores terremotos de la semana pasada, mientras las agencias de la ONU alertan de que miles de personas continúan sin hogar y aumentan los riesgos de separación familiar y enfermedades.
El envío, movilizado desde una reserva humanitaria de la Unión Europea ubicada en Copenhague, incluye equipos médicos para atención urgente, partos seguros y cuidado de recién nacidos; sistemas para purificar y almacenar agua; tiendas para instalar espacios seguros para niños y puntos de atención; sillas de ruedas y otros dispositivos de movilidad, además de materiales recreativos y de desarrollo infantil temprano.
Junto con otro envío regional que llegó desde Panamá el 28 de junio, los suministros permitirán asistir durante tres meses a más de 100.000 niños y sus familiares. UNICEF calcula que unos 680.000 niños requieren ayuda humanitaria en las zonas afectadas.
La agencia ha movilizado unos 3,5 millones de dólares de sus propios fondos de emergencia para acelerar el despliegue inicial de suministros y personal, y estima que necesita 52 millones de dólares para responder a la emergencia provocada por los terremotos.
“Las familias de los estados afectados necesitan urgentemente agua segura y acceso a atención sanitaria. Muchas duermen al aire libre por miedo a nuevas réplicas”, declaró Roberto Benes, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.
Desde los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio, las autoridades han registrado más de 600 movimientos sísmicos adicionales y las operaciones de búsqueda y rescate continúan en los lugares más golpeados. Unas 6461 personas han podido ser rescatadas de los escombros de acuerdo con el Gobierno venezolano.
Las autoridades reportan al menos 1943 muertos, 10.571 heridos y más de 15.800 personas desplazadas. Al menos 855 edificios han resultado afectados y más de 2500 infraestructuras han sufrido algún tipo de daño, incluidos 38 hospitales.
La respuesta de la ONU en cifras
Rescate: 49 equipos internacionales de búsqueda y rescate, enviados por 28 países y coordinados sobre el terreno con apoyo logístico de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, siguen desplegados en las zonas afectadas. Reúnen a 2358 especialistas y 189 perros de búsqueda.
Financiación: la ONU ha liberado 15 millones de dólares del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia y activó el Fondo Humanitario de Venezuela para canalizar recursos hacia las organizaciones que trabajan en las zonas afectadas. Estados Unidos anunció una contribución de 100 millones de dólares.
Alimentos: el Programa Mundial de Alimentos ya distribuye raciones mensuales en Catia La Mar, en La Guaira, y ha llegado a más de 1200 personas. Explora nuestra noticia con más información
Alojamiento y protección: la Organización Internacional para las Migraciones apoya la instalación y gestión de los lugares de acogida. ACNUR respalda la identificación de personas vulnerables y la gestión de información, y puede movilizar más de 20 toneladas adicionales de ayuda desde Panamá.
Atención multisectorial: la ONU y sus socios concentran servicios de salud, alimentos, agua, saneamiento, protección y apoyo psicosocial en tres puntos de La Guaira: el Polideportivo Vargas, el estadio César Nieves, en Catia La Mar, y el estadio Playa Grande.
Familias en la calle y refugios improvisados
En La Guaira, el estado más afectado, escasean los alimentos y persisten cortes de servicios básicos, agua y comunicaciones, informó este martes en Ginebra la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR.
Una evaluación rápida realizada los días 26 y 27 de junio en La Guaira, el Distrito Capital y los estados Miranda, Aragua y Carabobo reveló un aumento acelerado de las necesidades humanitarias y de protección. Muchas familias han tenido que abandonar sus casas o no pueden regresar a ellas por los daños y el temor a nuevas réplicas.
75% de las personas consultadas reportó heridos en sus comunidades.
56% indicó que se habían producido muertes.
La mitad se alojaba con familiares o vecinos.
39% permanecía en calles, espacios públicos, iglesias, escuelas u otras instalaciones improvisadas.
17% informó de la presencia de niños no acompañados o separados de sus familias.
Las personas mayores y las personas con discapacidad afrontan riesgos adicionales por su movilidad limitada y las dificultades para acceder a información digital.
ACNUR advirtió que muchos de esos refugios no cumplen las condiciones mínimas de privacidad, higiene, seguridad y comodidad.
Niños separados de sus familias, una preocupación urgente
La presencia de niños no acompañados o separados de sus familias se ha convertido en una de las principales alertas de protección tras los terremotos.
Ante ese riesgo, el grupo de protección coordinado por ACNUR lanzó una campaña para identificar a los menores, prevenir nuevas separaciones, localizar a sus familiares y garantizar su seguridad.
La agencia también apoya a las autoridades con herramientas para recopilar y gestionar de forma segura la información sobre las personas afectadas, detectar necesidades específicas y remitir los casos más vulnerables a los servicios adecuados.
Hospitales bajo extrema presión
Los daños en hospitales y centros médicos agravan la crisis. La Organización Panamericana de la Salud, la oficina regional de la Organización Mundial de la Salud, alertó de que los servicios sanitarios trabajan por encima de su capacidad ante el elevado número de heridos y las afectaciones a la infraestructura.
La crisis se agrava porque varios trabajadores de salud de La Guaira siguen desaparecidos, entre ellos la persona responsable de coordinar la atención materna en la zona. Su ausencia ha dejado un vacío crítico en los servicios obstétricos, en un momento en que los hospitales ya enfrentan una llegada masiva de heridos y daños en su infraestructura.
Una revisión de 21 establecimientos de salud en Caracas, La Guaira, Miranda y Falcón reveló que tres están en condiciones críticas y seis presentan daños estructurales o funcionan solo parcialmente. Los demás continúan operativos, pero bajo una presión considerable.
Los equipos médicos enfrentan hacinamiento, demoras acumuladas en cirugías, sobre todo de traumatología, ortopedia y neurocirugía, fallas en las medidas de bioseguridad y personal exhausto. También se han detectado dificultades en los servicios forenses y de morgues, así como en el registro de víctimas y la localización de personas desaparecidas.
La interrupción de los servicios de agua, saneamiento y salud, junto con el desplazamiento de la población y una cobertura de vacunación limitada antes del desastre, eleva el riesgo de enfermedades como sarampión, difteria y tosferina. También preocupan posibles brotes de dengue, chikunguña, zika, malaria y enfermedades transmitidas por agua contaminada, especialmente en los refugios temporales.
(Naciones Unidas)
