La compañía dirigida por Luciano Galfione concentra su producción en la región andina con un modelo de negocios que agrega valor a las materias primas locales a la vez que genera oportunidades para las comunidades en el lugar donde opera.

Textil de los Andes surge de la necesidad de darle valor agregado a las fibras naturales sudamericanas. “Estas fibras están muy poco explotadas en nuestro país, lo que hace que se pierda no sólo la producción de las mismas sino también los saberes ancestrales que nos caracterizan. La paradoja es que son fibras muy valoradas en el exterior por sus características naturales” explicó Galfione.
La empresa trabaja principalmente con fibras de llama, vicuña, guanaco, lana de cabra y oveja y algodón. Las fibras de camélidos tienen características muy apreciadas en el mercado de lujo. La respirabilidad, su capacidad de aislamiento térmico, la liviandad, la resistencia y durabilidad son el sello distintivo de estos materiales.

Textil de los Andes es la primera empresa B de la provincia de Catamarca. Este sello, otorgado por B Lab, certifica que la compañía cumple con los más altos estándares verificados de desempeño social y ambiental, transparencia y responsabilidad legal.
Con respecto al impacto de la compañía en la comunidad, Galfione resaltó que “queremos que esto sea un medio de vida y de progreso para las comunidades, que puedan transmitir sus saberes de generación en generación y desarrollarse en su lugar de origen. No los vemos solo como proveedores: buscamos asistirlos, darles previsibilidad y fomentar un trabajo ordenado e integrado”.

El directivo señaló que hay una “demanda creciente” de este tipo de fibras” pero aclaró que “todavía predomina el precio por lo sustentable”. “A medida que el impacto social y ambiental tenga mayor peso, también a nivel regulatorio, el crecimiento del sector puede ser enorme” pronosticó.
Galfione destacó que “hay muchísimas oportunidades” y remarcó la necesidad de la presencia del Estado para potenciar la industria: “Es fundamental contar con políticas públicas que impulsen el sector. Se necesita inversión en desarrollo técnico, trazabilidad y mejora de especies. Países como Perú, Nueva Zelanda o Australia lo vienen haciendo hace décadas. Desde el sector privado es muy difícil reemplazar una estrategia integral de ese tipo”.
(Economía Sustentable / Comunidad Textil)
