Supervivientes de sismos en Venezuela enfrentan crisis de agua y saneamiento

Los sobrevivientes de los terremotos en Venezuela lidian con la falta de agua potable y servicios sanitarios. En La Guaira, muchos recurren a playas para asearse y enfrentan condiciones precarias tras la catástrofe.

Miles de personas que sufrieron las consecuencias de los devastadores terremotos ocurridos el mes pasado en Venezuela enfrentan crecientes dificultades para obtener agua potable y servicios de saneamiento e higiene adecuados.

En La Guaira, la región más golpeada, las familias se ven obligadas a ir a la playa para ducharse y satisfacer sus necesidades básicas, lo que ha resultado en la contaminación de las playas caribeñas, que antes eran muy concurridas. Otros utilizan el escaso suministro de agua que queda en los tanques de sus hogares para lavar platos y asearse. Muchas de estas personas ahora residen en refugios temporales o al aire libre, después de que 190 edificios colapsaron y otros 856 sufrieron daños durante los terremotos del 24 de junio, que causaron la muerte de 3.685 personas, según datos oficiales.

Juliani Herrera, de 20 años, compartió que muchas familias dependen de grandes tanques azules de plástico para almacenar agua en los días en que la empresa estatal proporciona el servicio en sus áreas. Sin embargo, la mayoría de los tanques se rompieron debido a los sismos, lo que obliga a las familias a esperar la llegada de camiones cisterna para rellenarlos.

Antes de la catástrofe, algunas comunidades ya solo contaban con acceso a agua potable una o dos veces al mes. En Maiquetía, conocido por ser la sede del principal aeropuerto del país, los habitantes hicieron fila el miércoles para recibir cajas de ayuda humanitaria, que incluían alimentos, agua y kits de higiene, con la bandera de Estados Unidos.

Herrera fue una de las beneficiarias de estas cajas, las cuales cargó durante varias cuadras. Sus brazos y manos estaban cubiertos de rasguños y yodo, resultado de una caída de motocicleta durante el temblor.

Beatriz Ochoa, jefa regional de incidencia para América Latina del Consejo Noruego para Refugiados, advirtió sobre la necesidad urgente de mejorar las condiciones sanitarias para evitar la propagación de enfermedades, dado que las personas viven en espacios densamente poblados, con altas temperaturas y lluvias estacionales, lo que limita su privacidad.

Ochoa también observó que muchas familias están haciendo lo posible por mantener su dignidad en condiciones difíciles, como en refugios temporales, donde se organizan para mantener limpios los espacios comunes, incluso utilizando retretes improvisados. (Cadena3)

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