Secuestro de bebidas alcohólicas: ¿Tomará alguna intervención el Ministerio de Educación sobre los “banderazos” de estudiantes?

Comenzó a preocupar a gran parte de la sociedad esta nueva modalidad que reúne a los alumnos de varios colegios secundarios de San Salvador de Jujuy en los denominados “banderazos”.

Es el segundo que se realizó en lo que va del año, pero este último, del día viernes 20 pasado, se hizo público debido a que en la marcha se secuestraron bebidas alcohólicas por parte de la Policía.

Muchos se preguntan ¿cómo se puede permitir que se realicen estas clases de actividades por parte de alumnos de la secundaria? Todos menores de edad y, amparados por el festejo multitudinario, sea la excusa para consumir alcohol y  sin control.

También opinarán que esto depende de los padres que permiten que sus hijos participen de esta actividad y no los controlen. Porque para los padres suponen que es una actividad sana el movilizarse juntos a sus compañeros, portando en la gran mayoría, banderas, banderines identificatorios del establecimiento educativo al que pertenecen. Como también con las remeras o camperas del colegio o el curso al que asisten y supuestamente cuentan con algún aval de autoridades educativas.

Y ahí está el quid de la cuestión, ya que los padres dirán que van a representar a su escuela donde cursan los estudios y que es una forma más de demostrar su pertenencia a esa unidad de estudio.

Pero lo que muchos tutores no saben (o prefieren desentenderse) que en esos “banderazos” se consumen bebidas alcohólicas. Ahora ¿quién las lleva o quiénes las compran para que los chicos o chicas tomen durante el desarrollo de la actividad? , esa es una cuestión que escapa de cada unidad escolar.

A lo que apunta este artículo, es que el Ministerio de Educación de la provincia no permita estos desplazamientos de gran cantidad de estudiantes que dicen representar a sus escuelas y solamente sea una excusa para el consumo de alcohol.

Con estas formas de festejo: como el último “banderazo” o  el UPD,  el descontrol es total e inadmisible. Terminar una etapa no es sinónimo de desenfreno.

El “Último Primer Día” (UPD) es una celebración de estudiantes de 5º o 6º año de secundaria en Argentina, marcada por festejos toda la noche previa al inicio escolar, caracterizada por consumo excesivo de alcohol, cortes de calle y ruidos molestos. En lo que va del 2026, causó disturbios y operativos de seguridad, incluyendo la clausura de fiestas clandestinas.

De seguir así los “banderazos”, pueden llegar a tener las mismas consecuencias que está teniendo “Último Primer Día” (UPD).

La sociedad  piensa que los organismos educativos o quienes tienen autoridad sobre los establecimientos estarían tácitamente avalando la actividad estudiantil, porque aparte de visibilizar que asisten a tal o cual escuela, otros aprovechan para darles bebidas alcohólicas a los menores.

Por eso es  importante que el Ministerio de Educación no avale esto y  fije su postura ante tales situaciones. En otras palabras no permitir que se usen los nombres de las escuelas ni se identifiquen con los colores y las mascotas representativas de cada establecimiento.   También hay que decir  que hay muchos chicos que no estudian y se suman como una manera de “pasarla bien” durante el “banderazo”.

Descontrol en Los Alisos

Suspendieron una  fiesta clandestina con la participación de menores de varios colegios. Fue después del denominado “banderazo” en Los Alisos, donde se desarrolló esta fiesta clandestina que reunió a jóvenes de al menos seis colegios de la Capital jujeña.

Según se publicó en redes sociales, en el lugar había consumo de bebidas alcohólicas y tampoco descartaron el uso de otras sustancias.

Este encuentro se supo que no contaba con las condiciones para realizarlo, como tampoco las habilitaciones correspondientes.

Por lo que cerca de las 2 de la mañana, efectivos policiales intervinieron en la vivienda donde se realizaba la fiesta y procedieron a desalojar a todos los presentes. Por lo que los jóvenes debieron retirarse del lugar, muchos de ellos regresando a sus hogares a pie o en motocicleta.

El hecho vuelve a poner en foco la preocupación por este tipo de encuentros ilegales, especialmente cuando involucran a menores de edad y genera situaciones de riesgo.

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