Cesar Mamani, delegado de ATE en IOSFA, narró la situación actual de la obra social de los militares y personal de seguridad y cuáles son sus consecuencias.

César Mamani, delegado de ATE en el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA), relató la compleja situación económica y financiera que atraviesa la obra social a nivel nacional, una crisis que ya comenzó a impactar en la atención médica y en los servicios que reciben miles de afiliados en todo el país.
Según explicó Mamani, el IOSFA —que brinda cobertura a personal de las Fuerzas Armadas, fuerzas de seguridad y sus familias— atraviesa una profunda crisis financiera que se viene agravando desde hace tiempo. La Institución registra actualmente un déficit superior a los 250 mil millones de pesos, una situación que calificó como muy difícil de revertir.
El dirigente gremial indicó que esta situación ya generó consecuencias concretas en diferentes provincias del país. En muchos distritos se produjo la suspensión o interrupción de prestaciones médicas, la falta de entrega de medicamentos y el corte de distintos servicios sociales, lo que provocó un fuerte malestar entre los afiliados.
Mamani señaló que, si bien en la provincia de Jujuy la situación no llegó al nivel crítico registrado en otras jurisdicciones, existen serias preocupaciones entre los beneficiarios y trabajadores del organismo. En varias provincias del país, según explicó, los afiliados directamente se quedaron sin atención médica o con prestaciones muy limitadas.
En medio de este escenario, el Gobierno nacional avanzó con una decisión que generó aún más incertidumbre dentro de la institución. A través del Decreto 88/26 se dispuso la disolución del IOSFA y la reorganización del sistema de cobertura médica para el personal militar y de seguridad.
De acuerdo con lo establecido en el decreto, el actual esquema será reemplazado por dos nuevas obras sociales; una destinada al personal de las fuerzas de seguridad y otra para los integrantes de las Fuerzas Armadas, que incluyen al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
El proceso de reorganización tendrá un período de transición de un año, durante el cual se deberán definir los mecanismos administrativos y operativos para el funcionamiento de las nuevas entidades que reemplazarán al IOSFA.
En ese contexto, Mamani advirtió que una de las mayores preocupaciones está vinculada a la situación laboral de los trabajadores civiles que actualmente se desempeñan en la obra social. En todo el país, IOSFA cuenta con aproximadamente 2.500 empleados civiles que cumplen tareas administrativas, de atención y gestión.
Sin embargo, el decreto que establece la disolución de la obra social no contempla, ni menciona la situación de estos trabajadores, lo que generó una fuerte preocupación dentro del organismo.
“El decreto no establece qué va a pasar con los trabajadores civiles. No dice si se van a mantener los puestos de trabajo, si se respetará la estabilidad laboral o si habrá reducción de personal”, explicó Mamani al referirse al clima de incertidumbre que atraviesan los empleados.
El delegado de ATE sostuvo que actualmente nadie dentro de la Institución tiene certezas sobre el futuro laboral de los trabajadores. “No sabemos quiénes se van a quedar, quiénes podrían quedar afuera o cómo se va a reorganizar la estructura”, expresó.
A esto se suma que recientemente comenzaron a designarse nuevas autoridades dentro del proceso de reorganización institucional. Entre las primeras medidas se nombró a un administrador, un coronel retirado de apellido Guzmán, y se inició el proceso de designación de autoridades para la nueva obra social que estará destinada al personal de las Fuerzas Armadas.
Mientras tanto, el problema económico que dio origen a la crisis continúa sin resolverse y sigue afectando el funcionamiento del sistema. Mamani señaló que en las últimas semanas algunos servicios habían sido suspendidos, aunque luego pudieron restablecerse parcialmente en determinadas regiones.
Aun así, aclaró que en varias provincias los inconvenientes con las prestaciones médicas, medicamentos y servicios continúan siendo graves.
El dirigente sindical también manifestó su preocupación por la falta de información oficial hacia los trabajadores y por las recomendaciones internas que, según indicó, buscan evitar que se hable públicamente sobre la crisis de la obra social.
“Desde la Institución se sugiere o se recomienda a los empleados no opinar públicamente sobre la situación que atraviesa el IOSFA”, explicó Mamani.
Sin embargo, como representante gremial de los trabajadores, afirmó que desde ATE continuarán informando sobre lo que ocurre dentro de la obra social y defendiendo los derechos laborales del personal civil.
“Nosotros no podemos callar la situación que está atravesando la institución. Vamos a seguir expresando públicamente lo que está pasando y acompañando a los trabajadores en este proceso”, sostuvo.
Finalmente, Mamani reiteró que el principal reclamo del sector es que se brinden definiciones claras sobre el futuro de los empleados civiles y que se garantice la estabilidad laboral durante el proceso de transición hacia el nuevo sistema de obras sociales para las fuerzas armadas y de seguridad.
Mientras se desarrolla este período de reorganización, trabajadores y afiliados del IOSFA continúan atentos a las decisiones que adopte el Gobierno nacional, en medio de un contexto de incertidumbre institucional, crisis financiera y preocupación por la continuidad de la cobertura médica para miles de familias vinculadas a las fuerzas armadas y de seguridad en todo el país.
