León XIV: “Francisco fue un pastor entregado que tocó muchos corazones”

Mensaje del Papa con motivo del primer aniversario del fallecimiento de Francisco. «Permaneció como discípulo del Señor, fiel a su Bautismo y a su consagración episcopal, hasta el final», expresó.

«En el primer aniversario del fallecimiento de nuestro querido papa Francisco, su recuerdo permanece vivo en la Iglesia y en todo el mundo», expresó León XIV en el mensaje que envió al cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio.

El cardenal Re leyó el mensaje del Papa León durante la misa en la Basílica Papal de Santa María la Mayor, donde descansa el pontífice argentino, celebrada para conmemorar el aniversario de su muerte.

Antes de la misa se rezó el rosario y también se inauguró una placa conmemorativa que recuerda las 126 visitas que Francisco realizó al templo para rezar, especialmente antes y después de cada viaje apostólico. Una inscripción en bronce escrita en latín deja constancia de su devoción por esta basílica: «Francisco, Sumo Pontífice, que se detuvo 126 veces en devota oración a los pies de la Salus Populi Romani, por su propia voluntad descansa en esta basílica papal, el 26 de abril de 2026, primer aniversario de su muerte».

Un recuerdo del Papa León XIV

En su mensaje el Papa León lamentó su ausencia en Roma en esta ocasión debido a su viaje apostólico de 11 días a cuatro naciones africanas, pero aseguró su cercanía espiritual y ofreció palabras de agradecimiento a su predecesor y amigo.

Un misionero de la misericordia

«La muerte -recordó el Santo Padre- no es un muro, sino una puerta que se abre de par en par a la Misericordia que el Papa Francisco proclamó incansablemente».

En su mensaje, León XIV recordó a Francisco como un misionero que proclamaba el Evangelio de la misericordia «a todos, a todos, a todos», como dijo en más de una ocasión.

«Los frutos inspirados por su testimonio como pastor devoto conmovieron los corazones de muchísimas personas, incluso hasta los confines de la tierra, gracias también a sus viajes apostólicos y especialmente a ese último ‘viaje’ que fue su enfermedad y su muerte», señaló.

Testigo valiente hasta el final

El pontífice reconoció que Francisco sirvió como Sucesor de Pedro y Pastor de la Iglesia universal «en un momento que marcó -y sigue marcando- un cambio de era, un cambio del que era plenamente consciente, ofreciéndonos a todos un testimonio valiente que representa un patrimonio significativo para la Iglesia».

El papa León recordó cómo el magisterio del difunto Papa «fue vivido como el de un discípulo misionero, como a él le gustaba decir», y subrayó que «permaneció como discípulo del Señor, fiel a su Bautismo y a su consagración en el ministerio episcopal hasta el final».

El Santo Padre también afirmó que Francisco, siguiendo la tradición de sus predecesores, retomó el legado del Concilio Vaticano II, y recordó cómo exhortó a la Iglesia a «estar abierta a la misión, ser guardiana de la esperanza para el mundo, apasionada en proclamar ese Evangelio que es capaz de dar plenitud y felicidad a toda vida humana».

«Todavía podemos oír resonar sus exhortaciones»

«Todavía podemos oír resonando sus exhortaciones, expresadas con palabras vívidas que hicieron más comprensible la Buena Nueva: misericordia, paz, fraternidad, el olor de las ovejas, un hospital de campaña y muchas otras.»

Según León XIV, cada una de estas expresiones nos remiten al Evangelio que vivió, con un nuevo lenguaje que proclama el mismo Evangelio de siempre.

En el mensaje, el Santo Padre también observó que el Señor llamó al papa Francisco a su presencia el 21 de abril del año pasado, «en el corazón de la luz pascual», concluyendo así Francisco su peregrinación terrenal «en el abrazo de Cristo Resucitado, en esa ‘Alegría del Evangelio’ que inspiró una de sus más significativas exhortaciones apostólicas «.

Profunda devoción mariana

León XIV recordó también la profunda devoción a María que Francisco manifestó a lo largo de su vida, destacando cómo acudió en numerosas ocasiones a Santa María la Mayor -lugar de su sepultura-, y a muchos santuarios marianos de todo el mundo.

El mensaje del papa León XIV concluye implorando a la Virgen María, Madre de la Iglesia, que nos ayude en toda circunstancia a ser apóstoles incansables de su divino Hijo y profetas de su amor misericordioso.

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