En el Provincial de Comercio 3 la vicedirectora impide a un joven cursar sus estudios secundarios

Un joven estudiante no puede cursar el primer año de la secundaria, por una inhumana decisión de María Lamas, vicedirectora de la Escuela Provincial de Comercial Nº 3 “José Manuel Estrada”, a pesar de estar legalmente inscripto. La negativa agrava la situación del joven que en el último año tuvo que atravesar una difícil situación familiar.

El Establecimiento se encuentra en el barrio Santa Rosa

“Lo que está viviendo mi sobrino es un verdadero calvario” relata Alejandra Campero tía del joven. “Luego de atravesar una grave crisis familiar, intentó retomar sus estudios para alejarse de los peligros de la calle. Pese a estar legalmente inscripto, la autoridad de la institución le exige que se retire, no le permite ingresar al establecimiento, ignorando su situación de vulnerabilidad y sumando nuevos cuestionamientos a una gestión ya signada por denuncias de maltrato”, recalca.

La lucha de una familia por rescatar al adolescente de la marginalidad, se ha topado con un obstáculo inesperado: la propia institución educativa. Alejandra denunció públicamente la actitud «inhumana» de la vicedirectora de la Escuela Provincial de Comercio N° 3, quien se niega a recibir a su sobrino, un joven que intentaba recursar el primer año tras un periodo de abandono escolar motivado por una tragedia familiar.

El joven había dejado los estudios el año pasado debido al impacto emocional del cáncer de su madre quién a su vez se separó del padre del adolescente.

Durante ese tiempo, la falta de contención lo llevó a pasar sus días en la calle. Ante este panorama, su tía Alejandra asumió un rol activo para convencerlo de volver a las aulas. «Le dije: “Mirá, papito, la vida es dura. Si vos seguís en este camino, vas a terminar sí o sí en las drogas, porque a veces la calle no te trae nada bueno, si no estás trabajando ni estudiando'».

Tras lograr que el joven aceptara retomar su formación, Alejandra aprovechó un comunicado de vacantes de la institución para inscribirlo como recursante, cumpliendo con el pago de la cooperadora y los trámites correspondientes.

Sin embargo, luego de una semana de asistencia normal a clases, la directora del turno tarde intervino de forma tajante y le dice: ‘No, si no pasa por mí, yo no la autorizo. No va a entrar’. Yo le digo: ‘Por favor, porque ya está cursando… no le puedo ocasionar ese daño al chico'».

Según el relato de Campero, la autoridad escolar fundamentó su rechazo en la edad del alumno y en que la inscripción no fue autorizada personalmente por ella, llegando a ordenarle que se lo llevara de la escuela. «No puedo entender cómo estas personas que están en estas direcciones puedan ser tan inhumanas, porque su razón de ser son los alumnos», expresó Alejandra con angustia, destacando que su único objetivo es evitar que el joven caiga en el consumo de sustancias.

La denuncia no solo apunta a este hecho puntual, sino que pone de manifiesto un historial de conflictos en el establecimiento. Alejandra afirma que, tras hablar con secretarias y preceptoras, supo que la directora «es una persona muy maltratadora que tiene denuncias de sus pares» y que incluso la directora del turno mañana habría presentado notas para solicitar su remoción por reiterados maltratos hacia alumnos, padres y personal.

El caso plantea un interrogante profundo sobre el rol del sistema educativo en contextos de crisis social. «Debe haber algo que frene esta situación, que haya directores y profesores que estén conteniendo a los chicos, que no dejen que el chico haga deserción de la etapa escolar”, concluyó Campero, advirtiendo que “la falta de sensibilidad institucional es lo que empuja a muchos jóvenes a las adicciones”.

(El Expreso de Jujuy)

Scroll al inicio