El Gobierno quiere eliminar la Ley de Etiquetado Frontal y más de 300 organizaciones salieron al cruce

El Gobierno nacional presentó un proyecto para derogar la Ley de Etiquetado Frontal y más de 300 organizaciones sociales, académicas y sanitarias ya rechazaron la iniciativa, advirtiendo sobre un “grave retroceso” en materia de salud pública y derechos del consumidor.

El proyecto, impulsado por la gestión de Javier Milei y acompañado por el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Salud Mario Lugones, busca eliminar totalmente la normativa que obliga a colocar sellos negros en alimentos y bebidas con exceso de azúcar, sodio, grasas o calorías.

Desde el Ejecutivo sostienen que la medida apunta a reducir “limitaciones regulatorias” y armonizar criterios dentro del Mercosur.

La discusión no pasa únicamente por los sellos negros que aparecen en los envases. La ley también regula la publicidad de productos ultraprocesados dirigida a niños y adolescentes, limita estrategias de marketing consideradas engañosas y promueve entornos escolares más saludables.

Los números detrás de los sellos

Entre los principales datos que utilizan las organizaciones para defender la ley aparecen estudios realizados por el propio Ministerio de Salud, UNICEF y FIC Argentina.

Según esos relevamientos:

El 90% de las personas considera que los sellos permiten identificar rápida y fácilmente productos poco saludables.

Más de la mitad de los consumidores aseguró haber cambiado decisiones de compra en categorías como bebidas, yogures y galletitas.

Un 55,9% afirmó utilizar los octógonos “siempre o casi siempre” al momento de elegir qué comprar.

Antes de la ley, apenas el 13% de la población lograba interpretar correctamente la tabla nutricional tradicional ubicada en la parte trasera de los productos.

El Mercosur, otro eje de la pelea

Las organizaciones advierten que los sistemas de etiquetado utilizados en otros países del Mercosur son considerablemente menos exigentes que el argentino, basado en el perfil nutricional recomendado por la Organización Panamericana de la Salud.

El ejemplo más citado es el caso de los yogures: mientras el sistema argentino detecta excesos de azúcar en el 68% de los productos, el modelo uruguayo lo hace en apenas el 9% y el brasileño en alrededor del 1%.

(InfoNegocios)

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