El FMI presiona para modificar el «Impuesto a las Ganancias y que alcance a más empleados»

El Fondo quiere que se duplique la cantidad de trabajadores que pagan el impuesto en el corto plazo. El objetivo es replicar el sistema de 2019.

No todo es cuestión de reservas del Banco Central ni del tipo de cambio. El Fondo Monetario (FMI) utilizó su último informe y pormenorizado informe sobre la economía argentina para dejar por escrito un duro reclamo sobre la próxima reforma impositiva que debería encarar la administración Milei.

En ese punto, como también en el capítulo de las reservas, los elogios de Washington se transforman en pedidos concretos. Y establece un horizonte para que esas modificaciones se pongan en marcha.

En el último «staff report», los técnicos del Fondo plantearon directamente la necesidad de una «reforma tributaria profunda», que debería incluir algunos puntos críticos, que suelen llevar tensión en el vínculo de los distintos gobiernos y los ciudadanos.

También, habría que enfatizar, en la relación entre los gobiernos y el poder económico. El FMI, por ejemplo, está planteando la necesidad de cortar con beneficios fiscales que favorecen a distintos grupos empresarios.

El impuesto a las Ganancias bajo la lupa del FMI

El planteo del FMI sobre la necesidad de una reforma impositiva está contenida en el último «staff report» y también en un documento específico titulado «Sistema tributario y reforma en la Argentina». Ambos publicados en los últimos días.

La clave de la modificación en Ganancias pasa por la ampliación de la base imponible: persigue el objetivo de que más cantidad de personas tributen.

El pedido más sensible tiene que ver con la búsqueda de un mayor peso de este impuesto en el esquema tributario argentino.

La recaudación de Ganancias en el país representa apenas el 1,8% del PIB, que el Fondo remarca que se trata de una cifra muy inferior al promedio regional y de la OCDE.

El diagnóstico del FMI es tajante: la reforma de 2023 redujo la base de tal manera que menos del 1% de los trabajadores formales terminaron pagando el impuesto.

Si bien hubo una reversión parcial en 2024, el organismo sostiene que el umbral de exención sigue siendo demasiado alto.

Por ello, la recomendación técnica es «bajar el mínimo no imponible para que al menos el 20% de los trabajadores vuelvan a estar alcanzados por el impuesto». El modelo es el que existió en el año 2019, al final de la administración Macri.

En aquel momento tributaban Ganancias alrededor de dos millones de personas.

Según los cálculos del staff técnico, esta medida permitiría recaudar un 0,4% adicional del PBI y mejoraría la equidad del sistema.

Hoy pagan Ganancias algo más de 800.000 trabajadores. Alrededor del 10% de la masa de empleados en relación de dependencia.

La idea, entonces, es duplicar esa base en una primera instancia. Hasta llegar a los dos millones de aportantes que existían en 2019.

La mira sobre el Monotributo y las exenciones

En el reporte de hace unos días, el FMI también advirtió sobre la «erosión» de la base imponible que genera el monotributo.

Para los técnicos de Washington, este régimen -aunque facilita la formalización- impone una carga tributaria mucho menor que el régimen general, lo que incentiva la «fragmentación de empresas» y pone un techo al crecimiento de los negocios.

La propuesta del Fondo incluye:

El alineamiento de las tasas efectivas y las contribuciones sociales del Monotributo con las del régimen general para evitar saltos bruscos entre categorías.

Eliminar exenciones en el IVA y los regímenes de promoción económica (como las zonas económicas especiales, como Tierra del Fuego), lo que podría aportar un ahorro neto de 0,8% del PBI, incluso compensando a los sectores más vulnerables.

Simplificar el impuesto a las empresas, y reemplazarlas por una tasa plana del 30% en lugar de la escala progresiva actual, combinada con un impuesto mínimo basado en la facturación.

El «premio»: bajar retenciones y el impuesto al cheque

El objetivo del FMI no es simplemente aumentar la presión impositiva, sino realizar una «reforma «neutral en términos de ingresos».

La idea es que todo lo que se gane ampliando la base de Ganancias e IVA se utilice para eliminar los denominados «impuestos de emergencia» que hoy lastran la competitividad.

Los informes destacan que los derechos de exportación (retenciones) y el impuesto a los débitos y créditos bancarios (impuesto al cheque) son altamente distorsivos.

El Fondo resalta que, mientras la producción de soja en Brasil se triplicó desde el año 2000, en Argentina solo creció un 40% debido, en gran parte, a la carga de las retenciones.

Por lo tanto, el organismo presiona para que, a medida que la recaudación por impuestos «más sanos» (como Ganancias) se consolide, el Gobierno «reduzca gradualmente las retenciones a la soja, el trigo y el maíz».

Los anuncios de la semana pasada, tanto de Javier Milei como de Lui Caputo, van en esa misma dirección.

¿Para cuándo podrían ponerse en marcha estas últimas reformas que reclama Washington?

El FMI lo escribe en el reporte: existe un «compromiso estructural (Structural Benchmark)» para fines de diciembre de 2026: el Gobierno deberá presentar una propuesta formal para la la reforma fiscal.

El Gobierno quiere generalizar el RIGI con una baja de IVA y Ganancias

No obstante la reforma tributaria que analiza el Gobierno se basa en un horizonte de menor presión impositiva y equilibrio fiscal innegociable, buscando generalizar los beneficios de los regímenes de promoción como el RIGI a todos los contribuyentes, con la baja de alícuotas de IVA e Impuesto las Ganancias.

Además, se busca una generalización absoluta de la base tributaria, para que el hecho de que más personas tributen los impuestos permita disminuir el peso sobre los individuos.

De este modo describió la reforma impositiva que el Gobierno comprometió para fines de este año 2026 la subsecretaria de Ingresos Públicos, Claudia Balestrini, en una conferencia en la Universidad Di Tella.

Cómo será la reforma tributaria

La reforma tributaria busca brindar certeza jurídica, previsibilidad y estabilidad fiscal en la normativa para favorecer proyectos de largo plazo.

Se fundamenta en tres pilares que, aunque parezcan contrapuestos, se buscan nivelar, comentó Balestrini:

Equilibrio fiscal: es la meta principal que permite mantener el orden macroeconómico.

Reducción de la presión tributaria: se busca que los ciudadanos y empresas enfrenten una carga menor.

Simplificación absoluta: el objetivo es que el cumplimiento de las obligaciones sea sencillo y no requiera un esfuerzo administrativo excesivo.

(iprofesional)

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