En lo que fue jornada democrática y que va marcando la mayoría de edad de la nueva Constitución de Jujuy, el viernes pasado los abogados de la provincia acudieron a las urnas para elegir sus representantes ante el Consejo de la Magistratura.

Dándole, de acuerdo a lo manifestado por la gran mayoría de votantes, un triunfo aplastante a la institucionalidad y condenando al ostracismo electoral a las expresión de una de las listas participantes.
La contundente victoria de la Lista Bordó, con Francisco Alfaro a la cabeza, señalaron que no solo es un respaldo a la propuesta del abogado “de calle”, sino una validación fáctica de la Reforma de 2023. La abogacía jujeña eligió profesionalismo y federalismo por sobre el show de redes, la narrativa agresiva y –literalmente- el ajuste que proponen las fuerzas del cielo.
Al relegar a una de ellas a un quinto lugar, los profesionales del Derecho demostraron que en Jujuy se está distinguiendo con claridad entre la gestión pública en serio y la pirotecnia de los flyers. Destacando que la figura de Alfaro se presenta hoy como la cara visible de este triunfo de la cordura institucional; un referente joven y emergente que representa el compromiso con el Consejo de la Magistratura, una de las herramientas institucionales ideadas por Gerardo Morales en la Reforma del 23.
Lo más llamativo de la jornada fue ver cómo aquellos sectores que hace apenas meses fustigaban con violencia discursiva la Reforma Constitucional, terminaron haciendo fila en las urnas para validar el sistema que antes criticaban. De pronto, la reforma empezó a tener un significado positivo para ellos: se dieron cuenta de que los abogados pueden llegar a lugares de relevancia institucional manteniendo su independencia, y, ante todo, su perfil litigante.
La victoria de la Lista Bordó de Alfaro para el Consejo de la Magistratura, sumada al triunfo de la Lista Rosa-Bordó en el Consejo Directivo con Daniel Alejandro Fin y en la Comisión de Jóvenes Abogados con Iván Elías Luna, sella un proceso de diez años de cambios estructurales que ya cuentan con la legitimidad de las urnas.
De este modo, la abogacía, como estamento pensante de la sociedad, ha dado un veredicto que puede servir de termómetro provincial, en el sentido de que existe un rechazo explícito a la soberbia y a la agresión política permanente, mientras se apuesta por la paz social y el funcionamiento de las instituciones, como es precisamente lo que estaba en juego: un sistema de selección de magistrados moderno y transparente.
Remarcando que la participación de una vertiente política de la provincia en estos comicios fue, en sí misma, una rendición ante la evidencia: donde las instituciones de Jujuy son legítimas y, sobre todo, irreversibles.
Por último señalaron que al parecer, por lo menos hasta ahora, Jujuy no está dispuesto a dar ni un paso atrás frente a quienes pretenden gobernar con gritos y filtros de Instagram, olvidándose que la verdadera política se hace con la realidad de lo que pasa en la calle y con el respeto por la Constitución.

