La crisis en Cuba se intensifica con apagones, escasez de alimentos y tensiones políticas con EE.UU. La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro de la isla.

La agitación económica en Cuba, junto con el aumento de tensiones políticas con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado a gran parte de la isla paralizada, generando incertidumbre sobre el futuro. Esta semana, un apagón—el tercero de gran magnitud desde diciembre—sumió al país en la oscuridad, lo que llevó a Trump a insinuar que podría tener el «honor de tomar Cuba».
«Digo, si la libero, si la tomo. Creo que podría hacer con ella lo que yo quiera», afirmó Trump el lunes. La isla enfrenta dificultades debido al bloqueo de Estados Unidos que ha interrumpido los embarques de petróleo durante los últimos tres meses.
La situación es crítica para los 11 millones de habitantes, quienes luchan para evitar que los alimentos se echen a perder. Los hospitales han tenido que cancelar cirugías, mientras que la principal universidad ha reducido las clases debido a los cortes de electricidad y la falta de transporte. Esta situación resalta la gravedad de los apagones y la crisis económica que atraviesa la nación.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha declarado que estos apagones son un reflejo del fracaso del gobierno cubano en satisfacer las necesidades básicas de su población. En un evento no relacionado en la Casa Blanca, Trump cedió la palabra a su secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, quien expresó que el sistema político actual en Cuba es incapaz de resolver los problemas del país, sugiriendo que debe haber un cambio drástico.
El gobierno de Trump ha manifestado que las condiciones para levantar las sanciones incluyen la liberación de presos políticos y un avance hacia la liberalización política y económica en Cuba. Trump ha insinuado que el gobierno cubano podría estar al borde del colapso y que, tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, podría haber una «toma de control amistosa» en la isla.
Las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba han continuado. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó la existencia de diálogos, aunque sin ofrecer detalles, enfatizando que buscan resolver «problemas bilaterales». Trump ha sugerido que los líderes cubanos deberían evitar el destino de Maduro, quien fue capturado en una operación militar estadounidense.
La escasez de combustible es otra de las preocupaciones. Cuba ha enfrentado una reducción en el suministro de petróleo, lo que ha llevado a un estricto racionamiento de gasolina y ha afectado la operatividad de los autobuses y el sistema de salud, que se encuentra al borde del colapso.
La red eléctrica envejecida ha contribuido a cortes de energía diarios y apagones más frecuentes. Las plantas termoeléctricas, que dependen de combustóleo y diésel, están en mal estado y sufren por la falta de mantenimiento, exacerbada por las sanciones que han impedido la compra de equipos nuevos. La combinación de estos factores ha resultado en una crisis de electricidad y una escasez de productos básicos como alimentos y medicinas, lo que ha dejado a la población en una situación crítica.
(Cadena3)
