Durante años los jubilados en Salta se «bancaron» colas interminables en los bancos, hasta cuatro horas parados para hacer un trámite mínimo. Ahora eso se terminó: una nueva ley provincial les pone un freno a las entidades financieras y fija un límite claro a la espera para la atención a jubilados.

Desde ahora, los bancos que operan en Salta no pueden tener a los adultos mayores más de 30 minutos en fila para ser atendidos de manera presencial. El foco está en las sucursales, tanto de la ciudad como del interior, donde siempre se veían escenas de jubilados agotados, de pie, soportando frío, calor y maltrato silencioso.
La norma fue impulsada en la Legislatura por la diputada Mónica Juárez, con participación del ministro de Gobierno y Justicia, Ignacio Jarsún, después de años de denuncias y quejas. La ley obliga a los bancos a organizar mejor las filas, reforzar personal en días de cobro y ordenar los trámites, especialmente para quienes van a hacer operaciones básicas y no pueden manejarse por home banking.
Hay una única excepción al tope de 30 minutos: el tiempo puede llegar a 60, pero solo si el banco ofrece baños, asientos suficientes y un sistema de turnos que ordene la atención de jubilados y demás usuarios. Si no dan esas condiciones mínimas, no hay permiso para colas largas y la entidad queda en falta.
Cuando los bancos no respeten estos tiempos, los clientes pueden hacer reclamos formales ante Defensa del Consumidor, que queda habilitada para recibir denuncias y controlar a las sucursales. Según remarcan desde el ámbito legislativo, la idea es cuidar la salud y el desgaste físico de quienes, como dice la propia norma, “trabajaron toda su vida”, y no pueden seguir siendo castigados en cada visita al banco.
(Salta Zoom)
