La última vez que hizo teatro fue en 2019 y desde entonces no se sabe mucho de su vida. Ahora, una compañera de trabajo e íntima amiga dio detalles desconocidos de la vida lejos de las cámaras del galán.

De ser uno de los grandes galanes de la televisión argentina pasó a tener una vida completamente alejada de los medios y de la exposición pública. A los 72 años, poco y nada se sabe de Raúl Taibo, quien años atrás conquistó el corazón de los argentinos con telenovelas inolvidables como Una voz en el teléfono, Esos que dicen amarse, Por siempre mujercitas, 90 60 90 modelos, Campeones de la vida, 099 Central, Culpable de este amor, Los Roldán y Amor en custodia, entre tantas otras.
En 2019, hizo teatro por última vez -con la obra Perfectos desconocidos en la calle Corrientes- y desde entonces no se sabe mucho de su vida, salvo que cría a su hija Francesca -de diez años y fruto de su relación con su pareja, Mercedes- y le dedica también mucho tiempo a su crecimiento personal. En estos años trascendió que hizo chamanismo, terapias holísticas y meditación, y a eso se dedicó todo este tiempo.
En una de sus últimas notas, cuando acaba de ser padre, el actor confesaba: «Soy un papá distinto. Francesca me muestra mi sombra, lo que no puedo. Antes jugaba horas y horas en el suelo y ahora me cuesta. Igual ella es benévola, una maestra. Lo entiende. Parece que me contuviera a mí. Es una evolucionada. Conmigo juega de otra manera, como si se diera cuenta que tiene un papá mayor. Ser papá a los 62 no es lo mismo que a los 33, cuando nació Antonella”.
Si bien no se sabe casi nada de la vida de Taibo, la que ahora aportó más datos fue Carolina Papaleo, quien protagonizó la novela Una voz en el teléfono con el galán y desde entonces quedaron íntimos. «De todos mis laburos, del que más me hablan es de Una voz en el teléfono, sin dudas. En cine me hablan mucho de Perdido por perdido porque la película que hicimos con Ricardo Darín se sigue dando; también me hablan de Zona de riesgo. El común y la platea femenina, sí, de lo que más me habla es de Una voz en el teléfono. La platea masculina es más Zona de riesgo o Perdido por perdido», sostuvo la actriz.
-En Una voz trabajaste con Raúl Taibo. ¿Tenés vínculo con él, que está bastante desaparecido?
-Nosotros con Raúl tenemos ya como una rutina: el 17 de enero cumpleaños él y yo lo llamo, y entonces se acuerda obviamente de que el 19 es mi cumpleaños, dos días después. Entonces el 19 me llama. Tenemos eso de que cada año siempre ocurre. Puede ser que también se dé otro contacto en el año, como una vez que había soñado con él, lo llamé y le dije: “¡Ay, soñé con vos!”. Una cosa así. Pero siempre tenemos el mensaje de los cumpleaños en enero, eso no falla y es nuestra cábala.
-¿Hace mucho no lo ves en persona?
-Sí, sí, hace un montón que no lo veo. Desde la pandemia que ya no lo veo; además está súper instalado afuera, con una nena chiquita, así que no. Hace poco se hizo un homenaje porque se cumplieron 20 años del fallecimiento de Alberto Migré y Raúl iba a venir pero no pudo y al final también leyendo la escena en Argentores con Carlos Girini. Faltaba Taibo para leer el personaje suyo en esa escena de Una voz en el teléfono.
-¿Y él dónde estuvo viviendo?
-Creo que en Mendoza tiene hecha como una cabaña, una casa. Y él siempre que se va, se va a la montaña, siempre. Estaba ahí en Mendoza, muy instalado. Ahora no sé, porque la última vez que hablé, creo que en los dos últimos cumpleaños, me parece que ya estaba en Buenos Aires. O por lo menos vino a Buenos Aires, no sé si después se fue.
-Taibo también hizo novelas con Andrea del Boca. ¿Vos con Andrea no laburaste nunca?
-No, yo con Andrea no laburé. Recuerdo que Raúl trabajaba con Andrea del Boca cuando le hicieron la operación de corazón, yo era chica y me acuerdo de haber rezado para que saliera bien de la operación. Por suerte salió todo bien y consumí todo Andrea del Boca, obvio. (Pronto)
