En un mensaje titulado «Desarmemos las palabras y ayudaremos a desarmar a Colombia», los obispos expresan su preocupación por el tono que caracterizó el debate político en un contexto electoral.

La presidencia de la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC) hizo pública una declaración en la que -tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el pasado domingo, y en previsión de la segunda vuelta que tendrá lugar el 21 de junio entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda-, hacen un llamamiento urgente a los candidatos, actores políticos y a toda la ciudadanía para que «rechacen la violencia verbal, promuevan la comunicación responsable y fortalezcan la convivencia democrática».
En el mensaje titulado «Desarmemos las palabras y ayudaremos a desarmar a Colombia», la CEC expresa su preocupación por el tono que ha caracterizado el debate político nacional y el impacto que esto puede tener en la unidad social y la construcción de la paz.
Los obispos advierten que, tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se intensificó una dinámica de confrontación que legitima la agresión verbal y socava el respeto a la dignidad humana.
El comunicado expresa especial preocupación por el uso estratégico de emociones como el miedo, la indignación y la venganza dentro del proceso democrático. La explotación de estos sentimientos pone a la ciudadanía en riesgo de una mayor división social y puede alimentar escenarios violentos.
La polarización debilita la deliberación racional
«Transformar la política en una dinámica marcada por el miedo, el odio y la polarización debilita la deliberación racional, socava el reconocimiento mutuo entre los ciudadanos y, en última instancia, erosiona los fundamentos éticos de la democracia», afirma el documento.
Ante esta situación, el episcopado exhorta a los colombianos a actuar con serenidad y sentido común, y a exigir que el debate electoral se centre en propuestas que atiendan las necesidades primarias del país y promuevan valores como la equidad, la justicia, la unidad, el perdón, la reconciliación y la paz. En particular, a quienes aspiran a la presidencia y la vicepresidencia de la República, los obispos enfatizan la trascendencia de sus palabras y acciones en este momento decisivo para la nación.
«Su responsabilidad es enorme, delicada y decisiva», afirman, instándolos al mismo tiempo a promover la paz y el diálogo como vías para construir el futuro del país. En este contexto, recuerdan que «quienes siembran la paz pasarán a la historia, no quienes cosechan víctimas», y nos instan a reconocer a los demás no como enemigos a los que hay que derrotar, sino como personas con las que es posible dialogar y construir acuerdos.
(AICA)
