50 años de abogacía: “De los 300 matriculados a la actualidad”

Hoy concurrí al Colegio de Abogados con el fin de emitir mi voto en las elecciones convocadas para elegir miembros del Consejo de la Magistratura de Jujuy y renovar cargos del Consejo Directivo de nuestra institución.

El Dr. Manzur al momento de emitir su voto

Al llegar, me sorprendió la masiva afluencia de colegas; largas columnas de profesionales esperaban frente a las mesas dispuestas por las autoridades de los comicios.

Confieso que, en las innumerables veces que he votado allí durante estos casi 50 años de vigencia de la Ley Provincial Nº 3329/76 —estatuto fundamental de la abogacía y la procuración en Jujuy—, nunca había presenciado algo semejante. Seguramente, el hecho de que los cargos para el Consejo de la Magistratura sean ahora remunerados motivó a los pares a trabajar activamente para acceder a ese ansiado puesto. ¡Repárese en que, también de forma inédita, se presentaron seis listas de candidatos!

En la larga espera, recordé la primera vez que elegimos autoridades mediante el sufragio, allá por 1980. Si bien la Ley 3329 fue sancionada en 1976, su implementación y la normalización institucional no fueron inmediatas debido al contexto de la época bajo el gobierno de facto. Durante esos primeros años (1976-1979), la Institución atravesó un proceso de transición normativa y administrativa sin autoridades elegidas por el voto directo.

Frente a aquel primer llamado a elecciones, se presentaron dos listas: una encabezada por el Dr. Roberto Domínguez, con el Dr. Alfredo Fellner como apoderado; la otra llevaba al Dr. Miguel Ángel Rivas como candidato a presidente. Tuve el honor de participar activamente en esa histórica contienda como apoderado de esta última lista.

Por un margen muy estrecho, nuestra lista resultó triunfadora. El Dr. Rivas asumió entonces un liderazgo fundamental para poner en marcha el Colegio bajo el nuevo régimen legal, siendo recordado como el primer presidente de esta «nueva etapa» institucional. Aquellas elecciones marcaron un antes y un después; lograr la victoria en un ambiente donde las libertades estaban tan acotadas resalta el valor de aquella gestión organizativa. Ganar a esa fórmula no fue un hecho menor, dado el peso político y profesional que ambos adversarios representaron posteriormente en la provincia.

En aquel momento, la matrícula no superaba los 250 abogados, cifra que pone en perspectiva la magnitud de la tarea y la cercanía que existía en el foro jujeño. Éramos una comunidad donde todos nos conocíamos por nombre y apellido; la contienda era personal y directa. En un padrón de ese tamaño, cada voto representaba un porcentaje significativo y el compromiso de cada colega era vital para la normalización institucional.

Todo esto recordaba hoy mientras esperaba, no tan pacientemente, mi turno. Es notable comparar aquella realidad con la actual, donde la matrícula ha crecido exponencialmente. Aquellos pioneros establecieron los cimientos de una Institución que hoy alberga a miles de profesionales, pero que nació de la voluntad de un grupo pequeño que apostó por la autonomía del ejercicio profesional.

Luego de votar, mientras regresaba a casa, tomé conciencia de que este año cumplo mis Bodas de Oro de ejercicio profesional. El voto de hoy tal vez haya sido el último. Por ello, pedí que me tomaran una fotografía en el momento de depositar el sobre en la urna. Quise que ese instante quedara inmortalizado. A lo mejor, estando hoy «más cerca del arpa que de la guitarra», si algún día llego a tener un nieto, podrán mostrarle esta imagen como testimonio de la vocación cívica de su abuelo.

Por: Dr. Pedro Jesús Manzur
Profesional matriculado de Jujuy

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