El gobierno utiliza tecnología avanzada para monitorear y proteger estos espacios esenciales.

En la capital de Ruanda, los sonidos de la construcción se entrelazan con el trabajo de los agricultores en una fría mañana, mientras el país busca proteger sus tierras agrícolas del desarrollo desmedido. Este esfuerzo es crucial en un territorio que ostenta el título de ser el más densamente poblado de África.
Una de las afectadas, Mukarusini Purisikira, de 84 años, recuerda su vida como agricultora antes de huir a la República Democrática del Congo durante el genocidio de 1994. Al regresar, encontró que las tierras de su familia habían sido expropiadas para dar paso a edificios en Kigali, dejando solo un pequeño terreno donde cultiva maíz y batatas, que apenas le alcanzan para subsistir.
«Es todo lo que tengo», comentó Purisikira, mientras observa con preocupación la maquinaria de construcción cercana.
Desde septiembre, el gobierno ha comenzado a cartografiar las tierras agrícolas y a utilizar imágenes satelitales para detectar desarrollos que invadan cultivos y bosques. Este esfuerzo se realiza en un contexto donde se proyecta que la población de Ruanda alcanzará los 22 millones en pocos años.
El país enfrenta además desafíos en la seguridad alimentaria, exacerbados por el aumento de precios de insumos agrícolas, como los fertilizantes, tras el conflicto con Irán.
Medidas para la protección de tierras
Para salvaguardar las tierras de cultivo, el gobierno ha implementado sanciones severas para los desarrolladores que invadan estas áreas, con multas que pueden alcanzar los 3.000 dólares y penas de cárcel de hasta seis meses. Algunos edificios han sido demolidos en Kigali, aunque sus propietarios han optado por no comentar por miedo a represalias.
El plan director de la ciudad asigna un 22% de la tierra a la agricultura, y se están considerando tecnologías avanzadas, como drones, para mejorar el monitoreo en tiempo real.
A pesar del atractivo de la construcción de viviendas, las autoridades municipales creen que la agricultura puede ser aún más productiva. Señalan que la demanda de alimentos está en aumento y que, con innovación, es posible cultivar en áreas más pequeñas.
Innovación en la agricultura urbana
En Kigali, se están explorando alternativas como los huertos verticales, donde se cultivan verduras en contenedores apilables. Christian Irakoze, cofundador de la empresa Eza Neza, ha instalado varios de estos huertos, que permiten cultivar hasta 600 plantas en una superficie reducida.
«Es una forma diferente de plantear la agricultura, desde la tradicional a gran escala hacia algo más modular y accesible», explicó Irakoze. Utilizando insumos locales, como estiércol y sedimento volcánico, su enfoque busca minimizar el impacto ambiental.
En otra parte de la ciudad, jóvenes agrónomos están capacitando a agricultores en tecnologías como la hidroponía, que utilizan agua en lugar de suelo, para maximizar la productividad. Richard Bucyana, uno de los agrónomos, destacó que estas soluciones son esenciales para enfrentar el aumento poblacional y la escasez de tierras cultivables.
El gobierno de la ciudad también está promoviendo la agricultura urbana mediante la instalación de invernaderos en azoteas y exigiendo a los desarrolladores que incluyan espacios verdes en sus proyectos.
(Cadena3)
