Un país asiático se prepara para cambiar el mundo con el T-Flight, el cual podría marcar un antes y un después por acortar el tiempo de viaje en los viajes de larga distancia.

La carrera por crear el medio de transporte más veloz del planeta acaba de sumar un nuevo protagonista. Un innovador tren desarrollado en Asia podría transformar para siempre la forma en la que viajamos, al alcanzar velocidades cercanas a los 1.000 km/h gracias a un avanzado sistema de levitación magnética. Esta tecnología permitiría incluso superar el rendimiento de los aviones comerciales, que suelen volar entre 800 y 950 km/h.
El proyecto, conocido como T-Flight, representa el mayor salto tecnológico en transporte terrestre de las últimas décadas. Si llega a implementarse a gran escala, podría reducir drásticamente los tiempos de viaje entre regiones e incluso abrir la puerta a conexiones ultrarrápidas entre países como Argentina y Brasil, en apenas una hora.
El T-Flight: el nuevo tren de ultra alta velocidad que revoluciona el transporte
China anunció recientemente la exitosa realización de una prueba clave del sistema. El ensayo consistió en la puesta en marcha de un vehículo de levitación magnética superconductora dentro de un tubo de dos kilómetros con bajo vacío, condición esencial para alcanzar velocidades tan elevadas. Los ingenieros informaron que el tren logró desplazarse de forma estable y detenerse sin inconvenientes, un avance crucial para la fase siguiente del proyecto.
Además, la prueba confirmó que el entorno de vacío —fundamental para reducir la resistencia del aire— funcionó sin problemas en un tramo de larga distancia, una de las metas más complejas del proyecto.
El desarrollo del T-Flight está a cargo de la Corporación de Industria y Ciencia Aeroespacial de China, la misma entidad responsable de importantes proyectos tecnológicos del país. La visión a largo plazo contempla construir una línea experimental que, eventualmente, podría conectar ciudades como Hangzhou y Shanghái, acortando tiempos de viaje de horas a minutos.
Cómo funciona esta tecnología y por qué es tan rápida
Los trenes más veloces del mundo utilizan sistemas maglev, basados en la repulsión entre imanes para mantener el tren flotando sobre la vía. Esto elimina el roce con los rieles y permite alcanzar velocidades impresionantes.
En los sistemas tradicionales como el Shanghai Maglev —uno de los más rápidos del mundo, con una velocidad operativa de 460 km/h—, el tren comienza a desplazarse con ruedas de caucho hasta alcanzar unos 150 km/h. A partir de ese punto, la fuerza magnética se intensifica y eleva el tren unos 10 centímetros, haciendo posible una aceleración mucho mayor.
El T-Flight lleva este concepto al extremo al combinar levitación con un tubo de bajo vacío, lo que reduce casi por completo la resistencia del aire y permite velocidades cercanas a las de un avión supersónico.
¿Un Buenos Aires–Brasil en una hora? Un sueño que ya no parece imposible
Aunque de momento el proyecto está enfocado únicamente en China, los expertos coinciden en que tecnologías como esta podrían expandirse globalmente en las próximas décadas. Si un sistema de estas características se implementara en Latinoamérica, conexiones como Buenos Aires–Brasil podrían realizarse en solo 60 minutos, revolucionando el turismo, los negocios y la movilidad regional.
China ya anticipó planes para extender su red maglev y potenciar la conectividad de su territorio, con impacto directo en la economía y el turismo interno. A nivel internacional, este tipo de avances podría marcar el inicio de una nueva era en el transporte de alta velocidad.
(Canal26)
