Quién es la mujer argentina, nacida en Salta, que acompañó a Robert Duvall hasta su último día

Tras la muerte de Robert Duvall, vuelve a escena la mujer argentina que lo conquistó y acompañó hasta el final de su vida: una historia de amor marcada por la discreción y la fidelidad.

La muerte de Robert Duvall a los 95 años volvió a poner el foco en una figura que durante casi tres décadas estuvo a su lado, lejos del escándalo y del ruido de Hollywood: Luciana Pedraza, la mujer argentina que lo conquistó en Buenos Aires y lo acompañó hasta sus últimos días.

Nacida el 5 de enero de 1972 en Salta y criada en Jujuy, Pedraza no parecía destinada al mundo del espectáculo. Se recibió de licenciada en Economía en la Universidad de Buenos Aires y llevaba una vida alejada de las cámaras cuando el destino la cruzó con el actor estadounidense en 1996.

El encuentro fue casi cinematográfico. Duvall estaba en la Argentina por trabajo cuando, según contó ella misma tiempo después, salió a comprar flores y terminó cruzándose con Luciana en la vereda. Él tenía 65 años; ella, 24. A pesar de la diferencia de edad, el vínculo fue inmediato.

Fue Pedraza quien dio el primer paso formal al invitarlo a la inauguración de un salón de tango que organizaba. Ese plan marcó el inicio de una relación que creció con bajo perfil, lejos del modelo clásico de las parejas de Hollywood. Con el tiempo, el amor se consolidó y sellaron su historia con un casamiento íntimo a mediados de los 2000.

Pero Luciana no fue solo “la esposa de”. Se abrió camino también en el cine: actuó en Assassination Tango, proyecto profundamente ligado a la pasión del actor por la cultura argentina, y más adelante participó en Wild Horses. Además, desarrolló trabajos como productora y directora, construyendo su propio recorrido artístico.

La pareja compartió una vida atravesada por el tango, el polo y el campo. Mantuvieron un fuerte vínculo con el norte argentino e impulsaron iniciativas solidarias orientadas a niños y familias vulnerables, combinando su vida pública con un compromiso social sostenido en el tiempo.

Tras el fallecimiento del actor en su rancho de Virginia, fue ella quien confirmó la noticia y lo despidió con palabras que recorrieron el mundo. En un mensaje íntimo escribió: “Para mí, él era todo”. Luego agregó: “Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, un director, un narrador. Para mí, lo era todo”.

Mientras el mundo recuerda al protagonista de clásicos como The Godfather y Apocalypse Now, también vuelve a escena la historia de la mujer salteña que lo enamoró en una calle porteña y lo acompañó hasta el final: socia creativa, compañera incondicional y la voz que eligió despedirlo con amor y respeto.

(Primicia Ya)

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