Pedro Ascarate: “La intervención del PJ no constituyó una solución de fondo, el problema del peronismo debe resolverse en Jujuy”

Pedro Ascarate ex intendente de la ciudad de Palpalá habló de cómo se reconstruye la herramienta partidaria y de las internas en Jujuy del Partido Justicialista. También se refirió a la municipalización de Alto Comedero.

Pedro Mónico Ascarate dirigente del PJ y ex intendente de Palpalá

Pedro Acárate sostuvo que en el peronismo existen tareas importantes y otras urgentes. Señaló que la tarea central y permanente es la organización de la comunidad, lo que exige militantes con vocación de servicio, comprometidos con las necesidades del pueblo y no con intereses personales o dirigenciales.

Remarcó que esa labor estratégica tiene tiempos distintos a los cronogramas electorales y que la política, para el peronismo, no se reduce a elecciones sino a la resolución concreta de los problemas sociales.

Advirtió que en los últimos años se ha sobredimensionado la agenda electoral, dejando de lado la construcción doctrinaria y territorial. Consideró que no hay soluciones mágicas ni atajos para transformar la realidad, sino trabajo sostenido y coherente con los principios históricos del movimiento.

En relación a la intervención partidaria en Jujuy, explicó que fue solicitada por una dirigente con representación en el Senado ante la connivencia de sectores del bloque peronista con el Gobierno provincial. En ese momento, afirmó, la intervención significó un alivio moral y una sanción política hacia quienes habían sido cuestionados. Sin embargo, aclaró que no constituyó una solución de fondo, ya que el problema del peronismo jujeño debe resolverse en Jujuy.

Además indicó que posteriormente la intervención tomó un rumbo alineado con la elección de Cristina Fernández de Kirchner como presidente del Partido, pero luego transitaron caminos ambiguos y generó mayor confusión interna. Criticó que en algunos casos se mantuvieran reuniones con los mismos sectores intervenidos y señaló que medidas como la suspensión de fichas fueron drásticas y ajenas a la tradición del peronismo. A su entender, las decisiones adoptadas, tanto a nivel nacional como local, no resuelven el conflicto estructural del partido, que definió como un problema profundo. Consideró que las contradicciones internas son tan marcadas que hoy resulta inviable hablar de unidad.

Elección de Milei

En el plano nacional, analizó el voto a Javier Milei como un fenómeno con múltiples lecturas.

Sostuvo que la sociedad argentina atraviesa un proceso de masificación y retroceso del pensamiento crítico, donde predominan mitos, emocionalidad y postverdad. Atribuyó parte de esta situación a que el peronismo abandonó sus principios doctrinarios y reemplazó la formación política por consignas y eslóganes, lo que generó desencanto y resentimiento en sectores de la población.

También consideró que en la última elección influyó el respaldo explícito del presidente de Estados Unidos y del Tesoro norteamericano, lo que, según su mirada, incidió en la percepción de estabilidad económica. Afirmó que no existió una alternativa peronista clara y coherente que pudiera confrontar ese escenario, y sostuvo que el pueblo tiende a optar por lo que percibe como el camino más seguro cuando no encuentra una opción doctrinaria firme y convincente.

La municipalización de Alto Comedero

El Profesor de la Escuela de Formación Doctrinaria del PJ se refirió a la municipalización del barrio Alto Comedero.

En estos momentos, la municipalización de Alto Comedero es un debate político, social y administrativo que se repite desde hace años en San Salvador de Jujuy. La propuesta plantea que el actual barrio deje de depender del municipio capitalino y pase a constituirse en un municipio autónomo, con intendente, concejo deliberante y presupuesto propio.

Alto Comedero es el barrio más poblado de Jujuy, con más de 100.000 habitantes según distintos relevamientos y dirigentes vecinales. Algunos planteos estiman que concentra entre el 35% y el 37% de la población provincial, lo que lo vuelve comparable a una ciudad en sí misma. Por su dimensión, se afirma que, de convertirse en municipio, sería la segunda ciudad más importante de la provincia.

Ascarate sostuvo que el tema de Alto Comedero debe analizarse con pragmatismo, especialmente en lo referido a los recursos con los que podría contar un eventual municipio. Recordó que el sector fue creado como una extensión urbana cuando se desempeñaba como ministro, a través del Ingeniero Snopek, con el objetivo de acceder a tierras económicas para desarrollar proyectos de vivienda que ya contaban con financiamiento nacional. Señaló que la población inicial estaba compuesta mayormente por familias de bajos recursos, lo que limitó históricamente la capacidad contributiva de la zona, aunque en la actualidad comienzan a surgir algunos emprendimientos que podrían aportar a la recaudación.

Explicó que la discusión sobre la municipalización surge, por un lado, por la demanda vecinal de mayor presencia y atención del municipio de San Salvador de Jujuy, cuya delegación en el sector considera deficitaria y por otro, por la necesidad de evaluar si existen condiciones económicas reales para sostener una estructura municipal propia.

Remarcó que actualmente los principales ingresos municipales provienen de la coparticipación, un sistema que calificó como discrecional, y advirtió que sin una ley de coparticipación municipal clara sería complejo avanzar en la creación de un nuevo municipio.

Propuso analizar alternativas intermedias, como la posibilidad de compartir servicios costosos —por ejemplo, un parque automotor de maquinaria pesada— entre Alto Comedero y la Capital, o incluso con otros municipios como Palpalá. Reconoció que este tipo de esquemas pueden ser administrativamente complejos, pero consideró que permitirían optimizar recursos sin generar estructuras imposibles de sostener.

Afirmó que cualquier avance hacia la autonomía debe ir acompañado de financiamiento especial, al menos de manera transitoria. Recordó su experiencia como intendente de Palpalá tras la declaración de autonomía, etapa que describió como un proceso de gran responsabilidad y soledad institucional, ya que el municipio debió asumir plenamente la administración de sus recursos y obligaciones.

En relación al empleo público, indicó que el problema es estructural y responde a la falta de crecimiento del sector privado en la provincia. Señaló que el Estado ha sido históricamente uno de los principales empleadores en Jujuy, lo que generó distorsiones y situaciones de baja productividad. Consideró necesario planificar metas y funciones claras dentro de la estructura estatal, al tiempo que se impulsen políticas que fomenten la generación de trabajo genuino.

A nivel nacional, sostuvo que no se crea empleo porque resulta más rentable la especulación financiera que la inversión productiva. A su entender, muchos empresarios optaron por colocar capital en el sistema financiero en lugar de sostener pymes e industrias, lo que debilitó el aparato productivo.

Finalmente, expresó que la municipalización de Alto Comedero requiere un debate profundo y serio, ya que la situación actual tampoco resuelve las crecientes demandas del sector.

Además, adelantó su intención de promover una reflexión pública sobre el significado del golpe del 24 de marzo de 1976, al considerar que, a 50 años, aún no se ha dicho toda la verdad y que avanzar en ese sentido puede contribuir a una verdadera reconciliación nacional.

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