Obispos del NOA: “Ser sal y luz” ante los desafíos sociales de la región

Los obispos del Noroeste Argentino (NOA) en el que participo Monseñor César Daniel Fernández de Jujuy, difundieron un mensaje al Pueblo de Dios.

Fue tras el encuentro realizado en la ciudad de Salta desde el 7 al 10 de febrero, en el que compartieron preocupaciones, desafíos, alegrías y sueños de las Iglesias locales, reafirmando el llamado evangélico: “Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo” (Mt 5,13-14).

En el marco de este tiempo de gracia, destacaron dos conmemoraciones de profundo valor eclesial y profético: los 200 años del nacimiento del Beato Fray Mamerto Esquiú y los 50 años del martirio de los beatos riojanos (Mons. Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera), como memoria viva que ilumina el compromiso actual con la unidad, la reconciliación, los pobres y la justicia.

Asimismo, los obispos valoraron los pasos que cada diócesis viene dando en la implementación del Sínodo de la sinodalidad, y expresaron el deseo de fortalecer este camino, profundizando un estilo de Iglesia cercana y corresponsable en la misión, con testimonio concreto del Evangelio en la vida cotidiana.

Durante el encuentro, también se compartieron situaciones de dolor que atraviesan a la región: experiencias de pobreza, angustia y “oscuridad del sinsentido”, ante las cuales renovaron el llamado a llevar la luz del Evangelio y la fraternidad, haciendo concreta la esperanza con gestos que sean bálsamo de consuelo y fuente de alegría comunitaria.

En este contexto, el equipo de Pastoral Social del NOA presentó una reflexión sobre la realidad social regional, que los obispos asumieron como propia e invitaron a que sea recibida por las comunidades para animar un compromiso decidido y acciones concretas.

El documento de Pastoral Social aborda, entre otros puntos, preocupaciones vinculadas a: la caída sostenida de la natalidad y el valor de la vida; el drama del aborto, la trata de personas, el aumento de suicidios en jóvenes y diversas formas de violencia en los sectores más pobres; el debate social sobre la delincuencia juvenil y el proyecto de ley de baja de edad de imputabilidad, subrayando la necesidad de políticas integrales de prevención, inclusión, educación y justicia restaurativa; además de la crisis socioambiental (inundaciones, sequías y eventos extremos), la pobreza estructural e indigencia, el abandono escolar, el avance del consumo de drogas y narcotráfico, la discusión sobre reforma laboral, el aumento de enfermedades de transmisión sexual, y las tensiones generadas por actividades extractivas que impactan en comunidades locales y pueblos originarios.

Finalmente, los obispos confiaron a la intercesión de, “Nuestra Madre del Valle el camino de la Iglesia en el NOA, para hacer fructificar en la región las semillas del Reino sembradas por Dios en la historia de su pueblo, y enviaron su bendición al conjunto de la comunidad”.

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