El presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas advirtió que el deterioro del rodeo y el aumento del valor de la hacienda explican los incrementos.

El presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcía, expresó su preocupación por la suba del precio de la carne vacuna y vinculó el fenómeno a un proceso de largo plazo marcado por la caída del stock ganadero y la recuperación de valores tras años de intervención sobre la producción.
En declaraciones a Cadena 3, Urcía explicó que la situación actual “es parte de una película” que se gestó durante varios años. “Durante mucho tiempo se castigó la producción, se intervino, y en una actividad que lleva de tres a cinco años, eso produjo un deterioro del rodeo argentino”, afirmó.
Según detalló, en los últimos años el país perdió alrededor de 500.000 animales por año, lo que redujo la oferta. Con la recomposición de precios en 2025, el impacto fue significativo: “Vimos una recuperación del 70% en el precio de la carne al consumidor, del 80% en el precio de la hacienda y una inflación del 32%”, enumeró. Urcía admitió que esperaba que ese proceso encontrara un límite este año, pero reconoció que se equivocó: “Enero siguió subiendo y febrero también”.
El dirigente precisó que, en el caso del novillito de hasta 350 kilos —una de las categorías de mayor consumo—, la suba alcanzó el 20% entre principios y fines de febrero en mercados de referencia. “Cuando la hacienda marca ese precio, la cadena no puede absorber más de un 10% sin trasladarlo”, sostuvo, al explicar el impacto directo en las carnicerías.
Consultado sobre la apertura de exportaciones como posible causa del aumento, Urcía relativizó esa incidencia. “No es directamente la causa. Puede haber algo de impacto, pero cuando la ganadería recupera precio y hay buen clima, si el productor no tiene necesidad de vender, le conviene agregar kilos y sacar el animal uno o dos meses después”, explicó.
En cuanto al consumo, descartó un escenario de desabastecimiento, aunque anticipó cambios en los hábitos. “El asado no va a desaparecer, pero puede bajar la frecuencia”, señaló, al remarcar que el pollo y el cerdo se consolidaron como sustitutos. Indicó que hoy el consumo ronda los 50 kilos anuales de carne vacuna y otros 50 kilos de pollo por habitante, mientras que la producción porcina crece entre 2% y 3% anual.
Urcía también hizo referencia a la baja de la faena, que en enero cayó un 10%, lo que implica “menos kilos de oferta en el mercado”. A su criterio, el sector se encuentra cerca de un “precio techo” y, como ocurrió en otros períodos, luego podría registrarse una corrección y una etapa de estabilidad.
Subrayó el potencial de la ganadería argentina a mediano y largo plazo. “Tiene un futuro increíble, pero es un ciclo biológico que lleva años y requiere inversión”, afirmó. Según estimó, para aumentar en un millón la cantidad de terneros sería necesaria una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares en capital de trabajo, además de infraestructura productiva.
Sobre los valores actuales, indicó que el kilo de asado se mueve hoy en torno a los 25.000 pesos en promedio, aunque con diferencias según el corte y la región. “El precio promedio de los cortes estaba en torno a los 17.500 pesos, pero con estas subas puede ubicarse entre 20.000 y 21.000”, concluyó.
(Cadena 3)
