El inicio de la Operación Furia Épica representó un cambio de paradigma en la estrategia militar occidental hacia Irán y lo que comenzó como una campaña de presión máxima bajo la administración de Donald Trump evolucionó hacia una ofensiva de «descabezamiento» dirigida a las figuras centrales de la teocracia.

A partir del 28 de febrero, misiles de precisión impactaron el complejo residencial y las oficinas de Alí Jameneí en Teherán, una operación que, según fuentes de inteligencia, se gestó durante décadas en coordinación con la CIA y el Mossad.
El resultado del ataque fue la muerte inmediata del Líder Supremo y de gran parte de su círculo familiar íntimo, incluyendo a su esposa Mansureh Joyasteh Baqerzadeh, su hija Hoda, su yerno Mesbah Bagheri Kani y una nieta de apenas 14 meses, Zahra Mohammadi Golpayegani. Esta carnicería en el corazón del poder no solo eliminó al árbitro final de la política iraní, sino que también hirió de gravedad al heredero designado, Mojtaba Jamenei.
Ahora, la desaparición de Mojtaba de la escena pública desde el momento del ataque ha alimentado una guerra psicológica donde el estado de su salud es la principal arma. Mientras los medios estatales iraníes intentan proyectar normalidad, la ausencia de una sola imagen o video del nuevo líder en ejercicio de sus funciones ha generado una profunda desconfianza entre los comandantes regionales de la Guardia Revolucionaria (CGRI), quienes, según informes de inteligencia, operan actualmente sin órdenes claras del centro.
El reporte oficial iraní ha pasado de negar cualquier lesión a admitir que Mojtaba está «herido» pero en control de la situación. Aun así, fuentes externas pintan un panorama mucho más sombrío. Según el diario kuwaití Al-Jarida, Mojtaba fue trasladado en secreto a Moscú el jueves 12 de marzo, tras una oferta personal del presidente ruso Vladimir Putin al presidente iraní Masoud Pezeshkian. La operación de traslado se habría realizado en un avión militar ruso para garantizar el máximo secreto y protección ante la superioridad aérea de la coalición en el espacio iraní.
Seguido a eso, en Moscú, se informa que fue sometido a una cirugía «exitosa» en uno de los palacios presidenciales de Putin, donde se encuentran instalaciones médicas de élite fuera del alcance del público y de la vigilancia satelital convencional. Esta versión sostiene que las heridas de Mojtaba son tan severas que no podían ser tratadas en Irán debido al bombardeo de las infraestructuras hospitalarias y al riesgo de que su ubicación fuera filtrada.
A su vez, informes disidentes enviados a Londres sugieren que el líder se encontraría en el Hospital Universitario Sina en Mashhad, su ciudad natal, bajo el cuidado del Ministro de Salud, Mohammad Reza Zafarghandi, un experto en trauma.
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