En una tarde de fútbol con aroma a clásico barrial, La Viña salió decidido desde el pitazo inicial y dejó en claro que su intención era imponer condiciones de arranque. Apenas transcurridos 12 minutos, Rodrigo Arraya ya rompía el cero con un derechazo preciso que infló la red y desató el festejo de la parcialidad local.

El envión no se detuvo. Tres minutos después, otra vez Arraya, con el olfato intacto de delantero que no da una pelota por perdida, volvió a castigar para poner el 2-0 y darle a La Viña una ventaja cómoda antes del cuarto de hora. El equipo de camiseta verdiblanca, con juego asociado y presión alta, sometía a un General Belgrano que no lograba encontrarse en el campo.
El partido, sin embargo, no tardó en encenderse en lo disciplinario. A los 40 minutos, Valentín Solís, de la visita, vio la roja directa tras una dura entrada que dejó sin opciones al árbitro. Y cuando el primer tiempo ya se iba, Jairo Peñalva, de La Viña, recibió su segunda amarilla y también se fue a las duchas antes de tiempo, dejando a ambos equipos con diez jugadores.
En el complemento, con el resultado a favor y más espacios para correr, La Viña liquidó la historia. A los 8 minutos, Sergio “El Mono” López apareció por sorpresa, con la astucia de los viejos goleadores, para clavar el 3-0 que selló la goleada y desató el grito de alivio y orgullo en la tribuna local.

El resto del encuentro fue un trámite, con La Viña controlando los tiempos y Belgrano buscando, sin éxito, un descuento que nunca llegó.
Resultado final:
La Viña 3 – General Belgrano 0.
Árbitro y asistentes:
Árbitro principal: Andrés Cóndor
Primer asistente: Luis Ramón López
Segundo asistente: Mariano Fernando López
Con este triunfo, La Viña reafirma su poderío y envía un mensaje claro: en su cancha y con su gente, no se negocia la intensidad.
Por Nicolás Casas

