Israel desata «anillo de fuego» en Teherán e Irán expande represalias al Golfo

La escalada de violencia se intensifica con bombardeos masivos en Irán y Líbano. La comunidad internacional teme una guerra regional tras la muerte del ayatolá Khamenei y el apoyo de Hezbollah.

Cuatro oleadas de misiles impactaron en Teherán dejando decenas de muertos y edificios estatales destruidos. Foto: Agencia NA/Redes.

Israel intensificó este lunes su ofensiva contra Irán con el lanzamiento de cientos de bombas sobre Teherán, empleando la táctica militar conocida como «anillo de fuego» —una saturación circular de objetivos para colapsar defensas y crear un perímetro de destrucción—.

Los ataques apuntaron principalmente a sedes de seguridad, instalaciones de la policía, sistemas antiaéreos, objetivos gubernamentales y militares clave en la capital iraní. Explosiones masivas resonaron en la ciudad, con daños visibles en infraestructuras civiles como el hospital Gandhi.

En paralelo, el Ejército israelí (FDI) abrió un nuevo frente al ejecutar una ola de bombardeos contra Hezbollah en todo Líbano, incluyendo la capital Beirut, donde se registraron poderosas explosiones y columnas de humo. Hezbollah, aliado histórico de Irán, se sumó activamente al conflicto lanzando cohetes y drones contra territorio israelí, en represalia por la muerte del ayatolá Ali Khamenei y como parte de su apoyo al «Eje de Resistencia».

El régimen iraní, bajo la Guardia Revolucionaria, redobló sus contraataques en este tercer día de escalada: lanzó oleadas de misiles balísticos, drones y ataques aéreos contra Israel (con explosiones reportadas en Jerusalén, Tel Aviv y Haifa) y expandió la ofensiva a la región del Golfo Pérsico. Los países afectados incluyen Arabia Saudita (incluyendo ataques a una de las mayores refinerías del mundo, como Ras Tanura), Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin y Omán —todos con bases militares estadounidenses—. En Qatar se derribaron dos aviones iraníes SU-24 y varios misiles/drones; en Kuwait, un piloto estadounidense eyectó en paracaídas tras un incidente con su avión.

Irán advirtió que no negociará con Estados Unidos y prometió una defensa «feroz» y prolongada. El canciller chino Wang Yi respaldó a Teherán en una llamada telefónica, condenando la ofensiva como violación del derecho internacional y urgiendo el cese inmediato de hostilidades para evitar una guerra regional mayor.

El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, aclaró que los ataques no buscan explícitamente un «cambio de régimen», aunque reconoció que el liderazgo iraní «cambió» tras la muerte de Khamenei (confirmada el sábado 28 de febrero en el ataque inicial conjunto EE.UU.-Israel). El presidente Donald Trump indicó en entrevista con The New York Times que la operación podría extenderse «cuatro a cinco semanas» si es necesario, insistiendo en que no será «difícil» mantener la intensidad pese a posibles bajas adicionales estadounidenses.

Los impactos colaterales incluyen:

Suspensión masiva de vuelos por aerolíneas internacionales (Air France, Lufthansa, Turkish Airlines, etc.) debido al cierre de espacio aéreo en Oriente Medio.

Disparo del precio del petróleo y caídas en bolsas globales.

Muerte confirmada de la esposa de Khamenei, Mansoureh Khojasteh, tras agonizar por heridas del ataque inicial.

Crecientes llamados diplomáticos para desescalada, aunque la situación se describe como una «peligrosa escalada» con riesgo de involucrar a más actores.

El conflicto, iniciado tras el asesinato de Khamenei, pasó de un golpe quirúrgico a una guerra multifrente que amenaza con desestabilizar todo Oriente Medio. La evolución es rápida; se esperan más desarrollos en las próximas horas.

(Cadena3)

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