La guerra entra ya en el inicio de su cuarta semana y su impacto en el comercio mundial – sobre todo en la industria petrolera – comienza a generar las primeras reacciones efectivas de diversos actores del conflicto.

En paralelo, los ataques cada vez más se concentran en sectores civiles, en particular en plantas de energía, gasíferas e incluso cerca de plantas nucleares, lo que genera el temor mundial por un accidente que afecta a miles de personas.
Este sábado, más de 20 países se pronunciaron a favor de sumar sus esfuerzos para garantizar el paso seguro en el estrecho de Ormuz, el principal canal de transporte marítimo de crudo.
La medida responde a una condena contundente a las acciones de Irán, tras limitar la navegación en esta ruta clave para el suministro de energía a escala global desde que inició el conflicto el 28 de febrero.
Irán no afloja sus ataques a las embarcaciones. En respuesta, Trump envió un ultimátum al país persa: destruirá sus instalaciones eléctricas si no abre el estrecho de Ormuz en 48 horas. (Ambito)
