Golpe al bolsillo: Precio del gas que Argentina importará para el invierno se disparó casi 100% por la guerra

Los ataques en Qatar dispararon el valor del índice. Argentina enfrenta el invierno con costos inéditos y un cambio de modelo en la gestión de importación.

Los recientes ataques ejecutados por Irán contra las instalaciones de procesamiento de Gas Natural Licuado (GNL) en Ras Laffan, Qatar, recrudeció una crisis de proporciones globales en el mercado energético. El complejo, considerado el epicentro de la exportación qatarí, sufrió daños que pusieronen crisis las expectativas del flujo de suministro en el momento de mayor vulnerabilidad para los compradores estacionales.

La reserva de gas natural asociada a este complejo es el Campo Norte (North Field), que forma parte del yacimiento gigante South Pars-North Dome. Este reservorio es el más grande del mundo y es compartido geográficamente entre Qatar e Irán, albergando aproximadamente el 18% de las reservas mundiales. La unidad de producción ya registraba antecedentes de inestabilidad semanas atrás, tras suspensiones operativas derivadas de ataques previos en la zona de influencia.

Estos incidentes bélicos impactaron de forma directa en un nuevo salto del precio internacional, afectando particularmente al índice Dutch TTF. Este indicador europeo es la referencia central utilizada por la Argentina para la planificación de sus compras de metaneros, esenciales para cubrir el incremento del consumo durante los meses de baja temperatura.

Los datos del mercado reflejan la magnitud del impacto: el viernes 27 de febrero, día previo a la primera incursión militar de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, el TTF cerró en u$s31,9 dólares por megavatio-hora (MWh). Sin embargo, tras la escalada en Ras Laffan, este jueves 19 el mercado promediana en u$s62,3 por MWh, lo que representa un aumento de casi el 95% durante el período de conflicto.

Un nuevo modelo en medio de la crisis

Ante este escenario, la Argentina se prepara para iniciar su proceso de planificación de la cobertura invernal de GNL bajo un esquema administrativo inédito. El Gobierno nacional decidió ejecutar un cambio radical en el modelo de importación y comercialización, delegando la operatoria en un único agregador privado que reemplazará las funciones que históricamente desempeñó la estatal Enarsa.

Analistas locales advierten que la volatilidad extrema del GNL pone en riesgo las metas de gasto público. Consultores del sector energético coinciden en que el costo de la energía importada podría duplicar las previsiones presupuestarias originales, obligando a una readecuación de las partidas destinadas a la importación de combustibles líquidos y gaseosos para el sistema eléctrico y residencial.

Referentes del ámbito económico señalan que, más allá de la oscilación de los precios internacionales, el nivel de impacto final en las facturas de los usuarios residenciales dependerá del grado de subsidio que el Ejecutivo decida sostener. En pleno proceso de privatización de la gestión energética, la administración debe definir si amortigua este salto de costos o si traslada la totalidad del incremento al usuario final.

(iprofesional)

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