En una jornada de intensa actividad, los efectivos del Grupo Dinámico de Prevención del Delito de la Unidad Regional 8, asestaron dos duros golpes a la delincuencia en la ciudad siderúrgica.

En el primer procedimiento, coordinado con el Centro de Monitoreo, lograron detener a un hombre de 55 años que había sustraído un motor en desuso de las instalaciones de la Municipalidad.
Las cámaras de seguridad captaron al sujeto transportando la pesada pieza mecánica en un pequeño carro de carga por el barrio San Ignacio de Loyola, siendo interceptado minutos después en la calle San Mateo del barrio La Merced con el elemento robado en su poder.
Pocas horas después, las unidades móviles, volvieron a entrar en acción tras un alerta del 911.
Una joven había sido víctima del arrebato de su teléfono celular Motorola con funda roja cerca de la capilla San Ignacio de Loyola.
Con las características aportadas, los uniformados desplegaron un operativo cerrojo en los barrios General Savio y Alto Palpalá. Tras una corta persecución en la esquina de calle Madreselva y El Tuscal, lograron capturar a un joven de 25 años que intentaba darse a la fuga.
En ambos casos, el profesionalismo y la rápida respuesta policial permitieron no solo la demora de los malvivientes, sino también la recuperación total de los elementos sustraídos.
Los demorados fueron trasladados a la Seccional 47, donde quedaron a disposición de la Justicia para los trámites de rigor. El motor recuperado fue puesto a resguardo para ser restituido a las autoridades municipales, mientras que el teléfono celular fue devuelto a su legítima dueña tras la denuncia correspondiente.
