La reciente subida de precios está afectando a las reservas de carburante para tanques, artillería y vehículos blindados.

La escalada de precios del petróleo causada por los bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán y el cierre de facto del estrecho de Ormuz está empezando a sentirse en el Ejército ucraniano, donde los mandos hablan de restricciones de combustible para vehículos de combate, recoge Politico.
Dos militares ucranianos afirmaron al medio que los últimos altibajos de precios están afectando a las reservas de carburante para tanques, artillería y vehículos blindados. «Los precios del combustible son terribles. Incluso en las Fuerzas Armadas estamos muy limitados en combustible ahora mismo», aseveró un oficial con conocimiento directo de la situación.
De igual modo, otro soldado explicó que el diésel se prioriza para las unidades que combaten en el este: «Nosotros no estamos en primera línea, así que no somos prioridad. Nuestros tanques y demás apenas se mueven, así que hay menos prioridad para enviarnos diésel que a otras unidades».
No obstante, desde el Ministerio de Energía ucraniano negaron que exista «escasez de combustible en el mercado ucraniano» y aseguraron que el Gobierno, «en colaboración con participantes del mercado, sigue diversificando las rutas de suministro para mantener niveles adecuados de combustible para las necesidades de las Fuerzas Armadas, la industria y el público en general». A mediados de marzo, el ministro de Energía informó al Parlamento que el país importa alrededor del 85 % de su combustible, lo que lo deja muy dependiente de proveedores europeos y estadounidenses.
Se remarcó entonces que la «primera prioridad» es el abastecimiento ininterrumpido del Ejército y los servicios de emergencia, seguida del sector agrícola, mientras que el resto de la economía y los consumidores se situaron al final de la lista. Para la población civil, los precios de la gasolina se han disparado, alimentando la inflación.
John Helin, analista y fundador de la organización privada Black Bird Group, señaló que la información pública sobre las reservas militares de combustibles fósiles es escasa, pero advirtió que, cuanto más se prolongue la guerra con Irán, más se notarán los precios energéticos en el presupuesto ucraniano.
Las finanzas públicas de Kiev ya están sometidas a una doble presión: el propio conflicto militar con Moscú y el enfrentamiento político con Hungría y Eslovaquia por el oleoducto Druzhba, cuyo funcionamiento el régimen ucraniano suspendió debido a los daños causados por supuestos ataques rusos. Hasta su reparación, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, mantiene el veto en Bruselas a un préstamo de 90.000 millones de euros para cubrir necesidades militares y financieras ucranianas. (RT)
