Diputados: Fracasó la maniobra para frenar la reforma laboral y sigue el debate

El oficialismo sostuvo el quórum y rechazó una moción opositora para devolver el proyecto a comisión. La sesión se desarrolla en un clima de extrema paridad, tras los cambios introducidos en el Senado.

La Cámara de Diputados atravesó otra jornada de alta tensión política en el marco del tratamiento de la reforma laboral, uno de los proyectos centrales del Gobierno. En medio de un recinto marcado por la paridad y las negociaciones de último momento, el oficialismo logró sostener el quórum y desactivó un intento de la oposición de interrumpir el debate y devolver la iniciativa a la Comisión de Asuntos Constitucionales.

La maniobra fue impulsada por el kirchnerismo mediante una moción de orden, en un momento en que varios legisladores se encontraban fuera del recinto. La sesión quedó momentáneamente interrumpida, pero una vez restablecido el número reglamentario, la votación favoreció al oficialismo, que impuso su mayoría circunstancial y mantuvo el cronograma previsto.

El episodio se produjo en una sesión que desde el inicio exhibió un escenario de extrema paridad. Cuando el tablero marcó 130 diputados presentes, el presidente de la Cámara, Martín Menem, dio por iniciado el debate apenas minutos antes del límite reglamentario. En el tramo final del conteo, el ingreso de legisladores de la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO, junto con representantes de Tucumán y Catamarca, resultó determinante para habilitar la discusión.

El quórum volvió a reflejar la relevancia de los acuerdos con bloques aliados y espacios provinciales. A los 95 diputados de La Libertad Avanza se sumaron representantes del PRO, la UCR, el MID y legisladores referenciados en gobernadores. En ese esquema, las delegaciones de San Juan, Catamarca, Tucumán, Misiones y Santa Cruz tuvieron un papel decisivo.

El esquema de una sesión crítica

Superado el primer obstáculo, el oficialismo avanzó con su estrategia para ordenar el desarrollo del debate. El diputado libertario Gabriel Bornoroni propuso aprobar el plan de labor de la Presidencia con una votación a mano alzada, fijando tiempos de 20 minutos por dictamen y un total de 40 oradores distribuidos proporcionalmente. Además, se estableció que la votación se realizaría por títulos, descartando el tratamiento artículo por artículo que reclamaba la oposición.

La moción generó un inmediato rechazo de Unión por la Patria. Gerardo Martínez, jefe de esa bancada, acusó al oficialismo de “ofrecer packs a los socios” para asegurar respaldos. Sin embargo, llevada a votación, la propuesta libertaria se impuso. Más tarde, la oposición intentó modificar el esquema, pero la moción fracasó con 107 votos afirmativos y 136 negativos, lo que dejó firme el plan oficialista.

El arranque de la sesión estuvo marcado por fuertes cruces reglamentarios y protestas opositoras por la modalidad de votación. El tono áspero se mantuvo durante toda la tarde, en un debate que combinó cuestionamientos técnicos, discursos encendidos y episodios de alta carga simbólica.

Comenzó el tratamiento de la reforma

Con la exposición del correntino Lisandro Almirón, miembro informante del dictamen de mayoría, se inició formalmente la discusión del proyecto. El legislador defendió la iniciativa al plantear que el actual marco normativo “rígido y anacrónico” constituye una barrera para la generación de empleo formal.

“¿De cuánto sirve una biblioteca entera de legislación laboral si al final del día el régimen previsto no sirve para generar empleo?”, sostuvo Almirón, en medio de abucheos opositores. El discurso derivó en un momento de tensión cuando el kirchnerista Aldo Leiva se acercó a su banca para increparlo, en una escena que reflejó el clima crispado del recinto.

Críticas opositoras y acusaciones cruzadas

Desde el Frente de Izquierda, Néstor Pitrola cargó contra los gobernadores que facilitaron el quórum, al denunciar “negociaciones repugnantes” que —según afirmó— implican un retroceso histórico en materia laboral.

En la misma línea, Esteban Paulón, de Provincias Unidas, calificó la iniciativa como “antilaburante” y cuestionó la figura del banco de horas. “¿Qué es el banco de horas sino la disposición del tiempo libre por parte del empleador?”, planteó.

La diputada Mónica Frade, de la Coalición Cívica, defendió el concepto de “trabajo digno” como motor de ascenso social y advirtió sobre la derogación de estatutos profesionales. “Legislen bien, para otros 50 años. No hagan burradas”, expresó.

Por su parte, Miguel Ángel Pichetto sostuvo que la reforma “deja atrás definitivamente el sistema de protección del trabajador” y consideró que el texto beneficia de manera predominante al sector empresario.

Uno de los momentos más tensos se produjo cuando el diputado Horacio Pietragalla Corti se acercó a la presidencia y depositó una cadena frente a Menem, tras comparar el proyecto con la esclavitud. El gesto fue calificado como “una falta de respeto” por el titular de la Cámara.

Una jornada extensa y abierta

La sesión avanzó con un temario cargado y bajo un esquema de debate que el oficialismo buscó mantener sin modificaciones. El presidente de la Cámara estimó que la discusión se extenderá entre 12 y 13 horas, en una de las jornadas legislativas más intensas del período extraordinario.

Mientras el oficialismo sostiene su confianza en la aprobación del proyecto, la oposición mantiene un frente de resistencia discursiva y reglamentaria. Con números ajustados pero una arquitectura de alianzas consolidada, la reforma laboral se debate en un escenario de alta tensión política y desenlace aún abierto.

(Cadena3)

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