El malestar en la Policía de Jujuy dejó de ser un rumor de pasillo y empezó a tomar forma de protesta callejera. Familiares de efectivos en actividad y retirados se convocaron a una marcha este miércoles en la tarde en Plaza Belgrano.

El motivo es para rechazar una resolución que otorga mejoras en adicionales solo a cargos jerárquicos y cuerpos especiales, excluyendo al personal de comisarías y de patrullaje.
El dato que enciende la bronca en los policías dado que el básico según señalaron es de 223 Mil Pesos para un agente o un oficial ayudante recién ingresado. En un contexto de inflación persistente y costo de vida en alza, esa cifra es leída dentro de la fuerza como un salario de subsistencia.
Desde el Gobierno suelen destacar que el sueldo “de bolsillo” puede escalar a 800 mil o 900 mil pesos con adicionales, pero el problema advierten es que buena parte de esos montos son ítems no remunerativos que no impactan en aportes ni en la futura jubilación.
En declaraciones a medios locales, el policía retirado Cristian Álvaro Vargas fue directo: “Es la primera vez que se otorga un aumento solo a un sector jerárquico”.
La frase cayó como una confirmación de lo que muchos sospechaban, dado que la recomposición no fue horizontal sino selectiva. Y en una estructura vertical como la policial, eso no es un detalle técnico sino un mensaje político.
Denunciaron que el adicional cuestionado alcanzaría a custodias de Casa de Gobierno, cuerpos especiales, jefes regionales y directores de área. Quedan afuera los efectivos que trabajan en comisarías y barrios, los que atienden denuncias, intervienen en conflictos y llegan primero ante un hecho delictivo. La base siente que, otra vez, paga el costo del ajuste silencioso.
El reclamo también expone otras fisuras, como en el servicio adicionales que se abonan con demoras de entre dos y seis meses pese a que las empresas pagan en tiempo y forma y una estructura salarial inflada con conceptos en “gris” como riesgo, nocturnidad o productividad, que engordan el recibo pero no consolidan derechos.
A eso se suma la falta de personal en dependencias. Según denuncian, hay turnos que quedan cubiertos por apenas tres efectivos para zonas completas. El resultado es previsible: sobrecarga laboral, tiempos de respuesta más largos y mayor desgaste.
Aclararon que la convocatoria en Plaza Belgrano no surge de una conducción sindical inexistente en la fuerza sino de familiares. Es un dato clave: cuando la protesta sale del uniforme y la encabezan esposas, madres e hijos, el conflicto ya perforó la disciplina interna.
El reclamo no es solo por un adicional. Es por el básico de 223 Mil Pesos, por el achatamiento salarial y por lo que consideran una decisión “discriminatoria” que privilegia a la cúpula en detrimento de la base.
