Política y deporte vuelven a cruzarse en un escenario cargado de tensiones, expectativas y una fuerte demanda social por mayor transparencia y planificación.

Altos Hornos Zapla atraviesa uno de esos momentos bisagra que definen no solo una temporada, sino un rumbo institucional. Mientras se encamina hacia un nuevo proceso electoral para renovar su Comisión Directiva, el Club intenta, en paralelo, reconstruir su proyecto futbolístico para la temporada 2026 bajo la conducción de Martín Martos.
Finalmente, fueron dos las listas que se presentaron dentro del plazo establecido para competir en las elecciones del Club. Por un lado, la lista oficialista, encabezada por Daniel Fin, quien buscará renovar su mandato y sostener la actual línea de conducción. Por otro, la lista Renovación Merengue, liderada por Antonio “Chaqueño” Romero, que se propone como alternativa a un ciclo que acumula críticas por sus resultados deportivos e institucionales.
Ambas nóminas fueron elevadas a la Junta Electoral y aguardan su oficialización definitiva para quedar habilitadas de cara a los comicios previstos para el sábado 14 de febrero, jornada en la que también se desarrollará la asamblea ordinaria de socios. En ese encuentro se pondrán a consideración la memoria institucional y los balances de los últimos ejercicios contables, incluyendo uno pendiente de gestiones anteriores.
Desde el oficialismo, el vicepresidente Guillermo Bepre aseguró que “el oficialismo participará con una lista donde habrá integrantes nuevos”, subrayando una intención de continuidad con cambios internos. Sin embargo, el anuncio no logró disipar las dudas que sobrevuelan en buena parte de la masa societaria, que observa con recelo un discurso que promete renovación pero mantiene los mismos nombres centrales en la toma de decisiones.
Según informaron fuentes vinculadas a la conducción actual, el padrón ya se encuentra exhibido y cuenta con aproximadamente 800 socios habilitados para votar, todos con la cuota al día hasta el mes de enero. El cronograma electoral fija como fecha límite para la presentación de listas el 7 de febrero y establece que el 14 se realizará tanto la asamblea como el acto eleccionario.
La elección de esa fecha no pasó desapercibida. Al coincidir con el fin de semana largo de carnaval, distintos sectores del club cuestionaron públicamente la decisión por considerar que podría reducir la participación de los socios y favorecer a quienes hoy detentan el poder. En ese contexto, crece una pregunta incómoda pero inevitable: ¿se busca garantizar un proceso democrático amplio o asegurar la continuidad de una conducción con escaso control social?
En los pasillos del Club y entre los socios que siguen de cerca la vida institucional, la sensación es de desgaste. “Nos hablan de crecimiento, pero seguimos igual o peor que antes. No hay obras, no hay un proyecto claro y cada año arrancamos de cero”, expresó un socio histórico, reflejando un malestar que se repite en charlas informales y redes sociales.
Ese contraste entre el discurso oficial y la realidad concreta se vuelve cada vez más evidente. Mientras la dirigencia habla de orden institucional y de balances que estarán “a disposición para quien quiera verlos”, los resultados deportivos no acompañan, la planificación es intermitente y el club continúa dependiendo de decisiones coyunturales en lugar de una estrategia sostenida. La promesa de transparencia choca con una historia reciente de balances demorados, ejercicios pendientes y explicaciones que no terminan de convencer.
En paralelo a este escenario político, el entrenador Martín Martos avanza con el armado del plantel que afrontará la temporada 2026. Esta semana transita los últimos días de la etapa de evaluación de jugadores, que culminará el viernes 6 de febrero, para dar inicio a la pretemporada el lunes 9. El objetivo deportivo es claro; ser protagonista tanto en el torneo liguista como en la Copa Jujuy, certámenes que otorgan plazas para el Torneo Regional Amateur.
En la carpeta del cuerpo técnico ya aparecen varios nombres confirmados. Continuarán del último Regional Agustín Durán, Fabricio Ávila, Martín Marcial y Luis Solís. La baja más sensible es la de Ulises Virreyra, quien sufrió una grave lesión y quedará fuera de las canchas por varios meses.
Con el visto bueno del entrenador y en diálogo con la dirigencia se encuentran Gabriel Tapia, Jeremía Rosales, Emanuel García y Nahuel Carral. Además, podrían producirse los regresos de Facundo Torres, Pedro Santillán y Daniel Oquendo. En el arco, Octavio Vallejos es uno de los nombres apuntados y las negociaciones se encuentran avanzadas.
También se incorporarán jóvenes del plantel Sub 19, que trabajan desde enero bajo la conducción de Alexis Zingariello, en una apuesta por fortalecer el proyecto deportivo con futbolistas formados en la institución. Martos adelantó que su intención es contar con el 70 por ciento del plantel definido al inicio de la pretemporada para llegar con una base sólida al comienzo de la competencia oficial.
Sin embargo, el armado futbolístico no puede separarse del contexto institucional. Un proyecto deportivo serio requiere estabilidad dirigencial, planificación económica y una conducción que genere confianza. Hoy, Zapla parece moverse entre la urgencia deportiva y una disputa política que deja al Club en una zona de incertidumbre permanente.
Las elecciones del 14 de febrero no definirán solo quién administrará la Institución durante los próximos dos años. Pondrán en juego dos modelos de Club; uno que propone continuar con una gestión cuestionada por sus resultados y sus formas, y otro que promete una renovación profunda aún por demostrar.
La asamblea será una instancia clave para que los socios evalúen balances, gestión y rumbo deportivo. Será también el espacio donde se confronte el relato oficial con los hechos concretos. En definitiva, se trata de decidir si Zapla seguirá sobreviviendo temporada tras temporada o si se animará a construir un verdadero proyecto institucional.
El histórico “Merengue” se encuentra atrapado entre la política y el fútbol, entre un pasado reciente cargado de promesas incumplidas y un futuro que exige cambios reales. La oportunidad está sobre la mesa. La pregunta final es tan simple como incómoda: ¿Altos Hornos Zapla seguirá siendo rehén de sus propias dirigencias o comenzará, por fin, a pensarse como un Club con horizonte, planificación y responsabilidad institucional?
El 14 de febrero, la palabra la tendrán los socios. Y esta vez, más que nunca, votar será decidir qué tipo de Club quieren para los próximos años.
Por Nicolás Casas
