La mitad de los niños del mundo vive bajo múltiples amenazas climáticas

La sequía, el calor extremo y las olas de calor son la combinación de riesgos más extendida. UNICEF advierte que casi todos los niños del planeta están expuestos al menos a un peligro climático y 1100 millones enfrentan tres o más al mismo tiempo.

En 2022, tres temporadas de lluvias consecutivas fallidas provocaron una sequía severa en Etiopía.

Puede comenzar con una sequía que marchita los cultivos y deja menos agua para beber, cocinar o lavarse. Puede seguir con días de calor extremo que los agotan, afectan su sueño y les hace más difícil aprender. Y puede agravarse con una inundación o una tormenta que destruye sus viviendas y deja fuera de servicio aulas y centros de salud.

Esa acumulación de amenazas es lo que UNICEF busca mostrar en un nuevo informe sobre los riesgos climáticos para la infancia, publicado este martes, en el que advierte que casi la mitad de los niños del mundo, unos 1100 millones, vive expuesta a por lo menos tres peligros climáticos superpuestos.

Casi todos los niños del planeta enfrentan al menos uno de esos peligros, y más de cuatro millones podrían estar expuestos hasta a seis amenazas al mismo tiempo.

“La vida de los niños sigue siendo trastornada por el impacto de las olas de calor, los incendios forestales, las sequías y las inundaciones”, aseguró la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell.

El informe analiza ocho riesgos climáticos frecuentes: inundaciones costeras, sequías, calor extremo, incendios, olas de calor, inundaciones fluviales, tormentas de arena y polvo, y tormentas tropicales.

También estudia dos amenazas que no son exclusivamente climáticas, pero que se agravan con el cambio climático: la contaminación del aire y la malaria.

Múltiples riesgos climáticos

La vida de los niños sigue siendo trastornada por el impacto de las olas de calor.

La combinación más extendida de riesgos es la de sequía, calor extremo y olas de calor. Más de 296 millones de niños viven en zonas expuestas a esos tres peligros al mismo tiempo.

La segunda combinación más común, sequía, calor extremo y tormentas tropicales, afecta a más de 115 millones de niños.

El informe explica que estos fenómenos no actúan por separado. Una sequía puede destruir cosechas, aumentar la inseguridad alimentaria, secar la vegetación y alimentar incendios. Las inundaciones pueden contaminar fuentes de agua, destruir escuelas y hospitales, desplazar familias y favorecer la propagación de enfermedades.

Para un niño, las consecuencias pueden durar mucho más que el desastre. Una escuela cerrada por una tormenta o una inundación significa clases perdidas. Una fuente de agua contaminada puede convertirse en enfermedad. Una familia desplazada puede perder los espacios donde los niños se sentían seguros.

UNICEF estima que 1800 millones de niños están expuestos a sequías, 1500 millones a olas de calor, 1200 millones a calor extremo, 662 millones a tormentas tropicales y 337 millones a inundaciones fluviales.

Además, casi todos los niños del mundo viven en zonas donde se detectan contaminantes atmosféricos, y 1000 millones están expuestos a la malaria, una enfermedad muy sensible a las condiciones climáticas.

América Latina y el Caribe

Prefeitura Municipal de Porto Alegre Inundaciones en Brasil.

En América Latina y el Caribe, 59 millones de niños están expuestos a por lo menos tres peligros climáticos superpuestos.

La región enfrenta especialmente riesgos asociados a sequías, calor extremo e inundaciones. Según el informe, 126 millones de niños están expuestos a calor extremo 170 millones a sequía meteorológica, 91 millones a sequía agrícola, 42 millones a inundaciones fluviales y 11 millones a inundaciones costeras.

Brasil y México aparecen entre los países con mayores números absolutos de niños expuestos a múltiples amenazas climáticas, en parte por el tamaño de sus poblaciones infantiles.

En países más pequeños, el riesgo puede sentirse de manera más concentrada. En Suriname, más del 75% de los niños vive en zonas expuestas a inundaciones fluviales, mientras que en Guyana la proporción supera el 50%.

No todos los niños pueden recuperarse igual

Una familia transporta garrafas de agua de un galón desde un manantial debido a la escasez en el Líbano.

El riesgo climático no depende solamente de cuántas amenazas afectan a un país, sino también de qué tan preparados están sus servicios básicos.

Un niño puede estar expuesto a una sequía, pero el impacto será mayor si su comunidad ya tiene poco acceso a agua potable, salud, nutrición, saneamiento, educación o protección social.

En países frágiles o sin litoral, como Chad o la República Centroafricana, UNICEF advierte que los niños enfrentan amenazas climáticas superpuestas mientras carecen de servicios esenciales que les permitan resistir y recuperarse.

En Burkina Faso, por ejemplo, casi el 80% de los niños está expuesto a por lo menos tres peligros climáticos. Más de 10 millones están expuestos a sequías agrícolas y meteorológicas, todos están expuestos al calor extremo y más del 80% vive expuesto a olas de calor más largas, frecuentes o severas.

Para UNICEF, esa combinación entre amenazas climáticas y falta de servicios es lo que convierte un peligro natural en una crisis para la infancia.

Una tormenta puede afectar a toda una isla

Vanuatu sufre a menudo fenómenos meteorológicos extremos destructivos, como tifones, que se ven agravados por el cambio climático.

El informe también muestra la vulnerabilidad especial de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

En 24 de ellos, desde Haití hasta Vanuatu, todos los niños están expuestos a tormentas tropicales. En estos países, una sola tormenta puede afectar al mismo tiempo a comunidades enteras y sobrepasar la capacidad de escuelas, hospitales, sistemas de agua y servicios de protección.

UNICEF advierte que los costos de los desastres en los pequeños Estados insulares equivalen en promedio al 18% de su producto interno bruto, seis veces más que el promedio mundial. Esa carga limita la capacidad de los gobiernos para invertir en escuelas, centros de salud, agua, saneamiento y protección social resistentes al clima.

Escuelas, hospitales y sistemas de agua adaptados

Una escuela de la zona rural de Camboya.

UNICEF pide a los gobiernos, empresas y otros actores reducir las emisiones, cumplir los compromisos internacionales y avanzar hacia la eliminación progresiva de los combustibles fósiles mediante una transición justa hacia energías renovables.

Pero también insiste en que proteger a la infancia requiere adaptar los servicios básicos al clima que ya está cambiando.

Eso incluye escuelas seguras y sostenibles, centros de salud resilientes al clima, sistemas de alerta temprana que funcionen para los niños y los servicios que utilizan, agua y saneamiento más eficientes, seguridad alimentaria y sistemas de protección social capaces de responder rápidamente a una emergencia.

“Este análisis puede ayudar a los gobiernos y a los responsables de la toma de decisiones a planificar mejor e invertir de manera más eficaz en servicios resilientes”, dijo Russell. “Cuando fortalecemos los sistemas de salud y educación, y mejoramos la infraestructura pensando en los niños, los protegemos de las amenazas climáticas actuales y ayudamos a asegurar su futuro”.

UNICEF también pide que los niños, niñas y jóvenes puedan participar de forma significativa en las decisiones climáticas que afectan sus vidas.

El informe advierte que, sin medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, los peligros climáticos serán más frecuentes y severos, pondrán más presión sobre los presupuestos y sistemas públicos, y amenazarán cada vez más la salud, la educación y la supervivencia de millones de niños.

(Naciones Unidas)

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