La transportista eléctrica puso en marcha la etapa final de su nuevo Centro de Control automatizado, una obra que busca optimizar la operación de más de 6.000 kilómetros de líneas y 114 estaciones transformadoras.

Después de meses marcados por quejas, cortes y cuestionamientos a la calidad del servicio, sobre todo en el norte salteño, Transnoa salió a anunciar una de las inversiones tecnológicas más importantes de los últimos años dentro de su red de transporte eléctrico: un nuevo Centro de Control automatizado por US$ 12 millones.
La obra, que ya transita su etapa final de ejecución, estará ubicada en Los Pocitos, Tucumán, y concentrará la supervisión, el monitoreo y la operación de toda la red bajo concesión de la empresa. En números, eso implica centralizar el control de más de 6.000 kilómetros de líneas de alta tensión y 114 estaciones transformadoras en una única plataforma.
Desde la compañía aseguran que este salto tecnológico permitirá mejorar la confiabilidad, la disponibilidad y la capacidad operativa del sistema, con una ventaja clave en un contexto de reiteradas fallas: una detección más temprana de contingencias y una respuesta más coordinada cuando se produzcan problemas en la red.
Ese punto es el que más peso tiene para Salta, donde en los últimos meses hubo fuertes reclamos por interrupciones prolongadas del servicio, especialmente en departamentos del norte provincial, y donde incluso el Ente Regulador avanzó con denuncias contra la empresa por la demora en la restitución del suministro.
Según explicó Transnoa, el nuevo Centro de Control estará equipado con una plataforma SCADA/EMS de última generación, basada en arquitectura Monarch, que permitirá monitorear de forma simultánea 119 nodos distribuidos a lo largo de toda su red. El sistema procesará variables eléctricas en tiempo real, sumará herramientas para evaluar contingencias y estará integrado con sistemas de medición y comunicaciones redundantes para sostener la operación incluso ante eventos críticos.
Además, incorporará un sistema de visualización georreferenciada que permitirá identificar con precisión dónde ocurre cada incidente y cuál es su impacto sobre la red. Para la empresa, ese conjunto de herramientas debería traducirse en una mejora concreta de los índices de calidad del servicio.
En ese sentido, Transnoa sostiene que sus estimaciones técnicas muestran una reducción en el tiempo medio de interrupción por usuario, justamente a partir de una mayor capacidad para detectar fallas y coordinar respuestas.
La inversión también se inscribe en un momento particular para la compañía. El proyecto tomó impulso luego del cambio en el grupo accionario que controla Transnoa, aprobado por el ENRE en febrero de este año. Según la empresa, la nueva conducción se propuso mejorar de manera concreta el servicio y empezó a volcar recursos humanos y económicos en esa dirección.
La puesta en marcha del nuevo Centro de Control comenzaría en diciembre de 2026, con la meta de que hacia fines de 2027 toda la operación de la red ya esté completamente resuelta desde esa plataforma.
Transnoa remarcó además que esta obra no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia de transformación tecnológica más amplia que la compañía viene desarrollando desde 2019, orientada a ganar eficiencia operativa, mejorar indicadores regulatorios, prepararse para integrar fuentes renovables y adaptarse a los nuevos desafíos del sistema eléctrico.
En la práctica, el anuncio busca enviar una señal clara: después de los cuestionamientos por la fragilidad del servicio, la empresa promete una infraestructura más moderna, automatizada y preparada para reaccionar mejor. La incógnita, naturalmente, quedará del lado de la implementación y de si esa inversión logra traducirse en algo que los usuarios del norte salteño vienen reclamando hace tiempo: menos fallas y respuestas mucho más rápidas cuando el sistema vuelve a caerse.
(InfoNegocios)
