Estrategia y agenda programática: El IPP reactivó sus equipos técnicos

El IPP es la usina técnica y programática creada por Gerardo Morales que elaboró la plataforma electoral del Frente Cambia Jujuy en 2015.

Sede del IPP

El escenario político jujeño asiste a un hecho que trasciende la coyuntura electoral: la reactivación en silencio pero con fuerza del Instituto de Políticas Públicas (IPP).

Su reactivación, señalaron, pone en alerta al arco político, por el peso histórico de sus resultados: es que el IPP ya demostró saber cómo ganar y cómo gobernar. Quienes pretenden encasillar este regreso como un movimiento mezquino, se chocan de frente con la historia reciente.

Destacando además que, detrás de este engranaje técnico -que funciona en su tradicional sede de Senador Pérez 671- se encuentra la firma fundacional de Gerardo Morales, cuyo peso político y capacidad estratégica nunca necesitó de un cargo formal en la estructura del Estado. Es decir que mientras Carlos Sadir gobierna, el ex mandatario provincial hoy reúne los equipos de cara a los desafíos de la próxima década, frente a una oposición que suele naufragar entre el diagnóstico tardío y la violencia discursiva.

Remarcando asimismo que esta nueva etapa del IPP no es nostálgica. Tampoco se limita a repetir mecánicamente las agendas de hace doce años. Se conformaron 14 comisiones de trabajo con una visión actualizada del Estado, adaptada a la realidad global. El foco está puesto en los temas que definen el siglo XXI: Ciudades Inteligentes, adopción responsable de Inteligencia Artificial, Economía del Conocimiento, Transición Energética y la cadena de valor de Minerales Críticos. O sea: el IPP no debate teorías abstractas, sino que planifica cómo insertar a Jujuy en los circuitos económicos más competitivos del mundo. De la mano del Frente Jujuy Crece, por supuesto.

La verdadera fortaleza de este proceso radica en su masa crítica y en un potente recambio generacional. La incorporación masiva de jóvenes profesionales aporta un dinamismo técnico y una lectura renovada de las demandas sociales que aleja definitivamente al instituto de lógicas burocráticas del pasado. Son profesionales de alta calificación que no teorizan desde la distancia -y menos desde el grito- sino que conocen al detalle la realidad y las necesidades de cada localidad de Jujuy.

Este nuevo despliegue funciona, sin dudas, como soporte conceptual del proyecto político que hoy comanda los destinos de las provincia.

Finalmente agregaron, que entre los libertarios jujeños, han surgido intentos de imitación del IPP, pero no dejan de ser burdas copias para vender un poco de humo. El desarrollo de Jujuy no se improvisa en escritorios que desprecian a la gente y a nuestra cultura; se planifica con la certeza de que las instituciones modernas son la única garantía real de progreso y dignidad para los jujeños.

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