Hoy es el Día de la Escarapela: Símbolo que une a los argentinos en la antesala del 25 de Mayo

Este 18 de mayo se conmemora en todo el país el Día de la Escarapela, una de las insignias más representativas de la identidad nacional, cuya creación fue impulsada por el prócer Manuel Belgrano en los primeros años de la gesta independentista.

La escarapela argentina tiene su origen en 1812, cuando Belgrano solicitó al Primer Triunvirato la adopción de un distintivo común para las tropas patriotas. El objetivo era claro: unificar criterios, fortalecer el espíritu revolucionario y diferenciarse de las fuerzas realistas en pleno proceso de lucha por la independencia. Fue así que se establecieron oficialmente los colores celeste y blanco, que con el tiempo se transformarían en emblemas indiscutidos de la Nación.

A lo largo de los años, la escarapela trascendió su uso militar para convertirse en un símbolo profundamente arraigado en la vida cotidiana de los argentinos. En las escuelas, instituciones públicas y en cada rincón del país, su presencia se vuelve más visible durante el mes de mayo, en especial en la antesala de la Semana de Mayo.

En Jujuy, tierra con fuerte protagonismo en la historia nacional, la escarapela adquiere un significado aún más profundo.

Representa no solo el orgullo patrio, sino también la memoria de las luchas por la independencia y el compromiso de las nuevas generaciones con los valores de libertad, unidad y soberanía.

El legado de Manuel Belgrano sigue vigente en cada escarapela prendida al pecho, recordando que la construcción de la patria es una tarea colectiva que se renueva día a día. En tiempos donde la identidad y la unión son más necesarias que nunca, este símbolo sencillo continúa convocando a todos los argentinos bajo los mismos colores.

Belgrano pidió crear la escarapela

Manuel Belgrano pidió la creación de la escarapela en 1812 por una razón muy concreta y estratégica: en medio de la guerra por la independencia, era necesario diferenciar claramente a las tropas patriotas de las fuerzas realistas.

En ese momento, ambos bandos utilizaban distintivos similares, incluso con colores ligados a la corona española, lo que generaba confusión en el campo de batalla. Para evitar errores y fortalecer la organización del ejército revolucionario, Belgrano propuso al gobierno (el Primer Triunvirato) adoptar un símbolo único.

Pero su decisión no fue solo militar. También tuvo un fuerte sentido político y simbólico: Unificar a las tropas patriotas bajo una misma identidad, marcar una ruptura con España y fortalecer el sentimiento de pertenencia a una nueva Nación.

Así nacieron los colores celeste y blanco como distintivo oficial, que luego serían fundamentales en la creación de la bandera argentina.

En síntesis, la escarapela fue una herramienta clave tanto en lo práctico (evitar confusiones en combate) como en lo simbólico (construir identidad nacional), reflejando la visión estratégica y política de Manuel Belgrano.

French y Beruti

Domingo French y Antonio Beruti están vinculados al origen simbólico de la escarapela, aunque su participación se ubica en un momento previo a su oficialización por parte de Manuel Belgrano.

Durante la Revolución de Mayo, French y Beruti integraban el grupo de los llamados “chisperos”, quienes impulsaban activamente la causa revolucionaria en las calles de Buenos Aires. En esos días clave, repartían cintas entre los patriotas para identificarlos y distinguirlos de los sectores que apoyaban al virrey.

Si bien no hay una versión única y totalmente confirmada sobre los colores exactos, la tradición histórica sostiene que esas cintas eran blancas y celestes (aunque algunos relatos mencionan también el rojo). Lo importante es que introdujeron la idea de usar un distintivo visible como símbolo de adhesión a la causa revolucionaria.

Dos años después, en 1812, Belgrano retoma ese concepto y le da carácter oficial al solicitar la creación de la escarapela nacional, estableciendo definitivamente los colores celeste y blanco.

En síntesis, French y Beruti no crearon formalmente la escarapela, pero sí fueron precursores en el uso de distintivos patrióticos, sentando las bases de un símbolo que luego sería institucionalizado y adoptado por toda la Nación.

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