Zapla avasalló bajo la lluvia, mostró carácter y ya divisa una venganza con olor a revancha

Altos Hornos Zapla volvió a demostrar que su historia pesa, que su gente está siempre y que, más allá de la lluvia, los rumores malintencionados y los comentarios falsos en redes sociales o transmisiones en vivo, el Merengue sigue de pie.

Zapla ganó y paso a la otra ronda

En una noche pesada desde lo climático y cargada de emociones, el conjunto palpaleño goleó 4-1 a Deportivo Luján, cerró la serie con autoridad y selló su clasificación a los cuartos de final, despidiendo anticipadamente a un rival que llegó a Palpalá decidido a ir por todo, pero se encontró con un Zapla contundente, sólido y superior.

El marco fue elocuente: cancha mojada, lluvia persistente y tribunas que, lejos de vaciarse, se poblaron de hinchas que entienden lo que significa Zapla. Llueva, truene, salga el arcoíris o el sol, Zapla tiene aguante. Y lo volvió a demostrar con presencia y aliento constante.

Desde el arranque, el equipo dirigido por Facundo Zamarián impuso condiciones. Ritmo alto, presión, circulación clara de pelota y contundencia en el área rival. Nada fue casualidad: el planteo estuvo pensado en 180 minutos, y el resultado global lo confirma: 7 goles a favor y apenas 1 en contra.

Tras el partido, el entrenador no ocultó su satisfacción: “La verdad que es una alegría enorme y un orgullo. Hoy es para disfrutar y sentirse verdaderamente orgullosos de lo que hizo cada jugador dentro de la cancha, tanto los que participaron como los que acompañaron desde afuera. Esto es un proceso de todos”.“Marcar siete goles en dos partidos no es fácil y recibir solo uno tampoco. Venir con ventaja y sostenerla en un partido así, con lluvia, con una cancha difícil, no es sencillo. Fue una serie muy favorable para nosotros”.

Con la cabeza ya puesta en lo que viene, pero sin adelantarse, agregó: “Ahora comienza otra etapa, una nueva vida. Tendremos 14 días para prepararnos. Todavía no sabemos quién será el rival, recién a partir del lunes empezaremos a analizar la próxima serie”.

Consultado por un posible clásico y la idea de revancha flotando en el ambiente, el DT fue prudente, “nosotros pensamos en nosotros. Luján fue un rival durísimo, hicimos un esfuerzo muy grande para superarlo. Fueron dos partidos muy exigentes y hoy disfrutamos haber pasado a cuartos de final”.

También opinó sobre el arbitraje y las condiciones del campo, “no creo que el árbitro haya tenido incidencia. La cancha estaba muy mojada, muy difícil, pero cumplió su función. Además, hay que destacar el trabajo que se hizo en el campo de juego, está en un nivel excelente”.

Uno de los puntos altos de la noche fue el arquero Facundo Abraham, seguro y firme cuando el partido lo exigió. Sobre este encuentro destacó, “creo que el equipo hizo un muy buen trabajo durante todo el partido. En el primer tiempo tuvimos dos situaciones claras de ellos, en una me tocó intervenir y en la otra la pelota dio en el palo. Después de eso, el equipo estuvo bien parado”.

Sobre la diferencia con el partido de ida, explicó, hoy la cancha estaba rápida y eso nos favoreció. Tenemos jugadores muy determinantes con la pelota y supimos aprovecharlo. No siempre el juego fluye así, pero esta vez el equipo brilló”.

Respecto al acompañamiento del público, Abraham fue contundente, “a la gente solo palabras de agradecimiento. Están desde el primer día, pese a la lluvia, siempre alentando. Representar esta camiseta implica una responsabilidad muy grande”.

Desde el mediocampo, Facundo Mateo también valoró el trabajo colectivo y el empuje de la tribuna, dijo después del partido, “con esta victoria hicimos un muy buen partido. La intensidad fue clave y la gente nos ayudó muchísimo. A pesar de la lluvia, estuvieron y eso marca la diferencia”.

Mateo dejó un mensaje claro pensando en lo que viene: “No me gusta hablar de finales, pero para nosotros cada partido es una final, sea octavos, cuartos o lo que toque. Estamos preparados para cualquiera”.

El mensaje fue unánime entre los protagonistas; calma, trabajo, compromiso y respeto por la historia del Club. Una historia que el hincha conoce bien y que también sabe de sufrimientos pasados, decisiones dirigenciales erráticas y ascensos frustrados. Por eso este presente también es desahogo, reivindicación y esperanza.

Zapla ganó, gustó y goleó. Mostró carácter, fútbol y personalidad. Ahora espera rival, con la mente fría y el corazón caliente. Tal vez llegue un clásico, tal vez una revancha, quizá una “venganza dulce” en términos futbolísticos. Pero siempre desde el juego y el trabajo. Las declaraciones coinciden en un concepto central: Zapla está sólido, unido y enfocado. Con los pies en la tierra y el orgullo intacto, el Merengue avanza, sabiendo que lo mejor todavía está por venir.

Por: Nicolás Casas

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