Tras consagrarse en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026, la joven artista jujeña Wara Calpanchay dialogó en exclusiva con Las 24 Horas de Jujuy sobre su presente artístico, sus raíces culturales y el significado de llevar la música del norte argentino a uno de los escenarios más importantes del país.

Recién llegada a Jujuy en las primeras horas del mes de febrero, luego de su consagración en la Plaza Próspero Molina, Wara Calpanchay retomó la actividad sin pausa y abrió su corazón en una entrevista extensa, reflexiva y cargada de identidad cultural.
NAC: Wara, primero que nada, gracias por este tiempo. Te reencontrás con tu tierra luego de la consagración en Cosquín. ¿Qué representa para vos este momento?
WC: Es una emoción muy grande. Cosquín es un escenario histórico y llegar hasta allí desde Jujuy tiene un valor simbólico enorme. No lo siento como un logro personal solamente, sino como un logro colectivo: de mi familia, de mi comunidad y de todas las personas que me acompañaron en este camino.
NAC: Vos atravesaste distintas instancias antes de llegar a la Plaza Próspero Molina. ¿Cómo viviste ese proceso de selección?
WC: Fueron muchas etapas y cada una fue un logro en sí misma. No solo por la posibilidad de acercarse al escenario Atahualpa Yupanqui, sino por conocer artistas de distintos rincones del país, compartir experiencias y aprender de cada uno. Es un camino que empieza mucho antes del escenario.
NAC: ¿Cómo fue el momento en que supiste que ibas a presentarte en Cosquín?
WC: Fue muy emocionante. También fue un gran esfuerzo. Hubo mucho trabajo detrás: vender empanadas, hacer rifas, conseguir apoyos, organizar viajes. No es solo cantar, es sostener un proyecto artístico independiente con mucho compromiso.
NAC: En el escenario se notó una fuerte carga simbólica en tus canciones. ¿Qué buscaste transmitir?
WC: Yo no hablo de “defender” las canciones, sino de compartirlas con sentido. Todas hablan del cuidado de la Madre Tierra, del amor por nuestros niños, que son nuestras semillas, y de una conciencia colectiva. El mensaje es tan importante como la música.
NAC: ¿Cómo fue el encuentro con otros artistas consagrados del país?
WC: Fue muy emocionante. Compartí momentos con artistas de gran trayectoria y fue hermoso poder abrazarnos, mirarnos, escucharnos. Cada encuentro fue un aprendizaje y una motivación.
NAC: ¿Qué significó para vos subir varias veces al escenario Atahualpa Yupanqui?
WC: Fue un acto de respeto. Antes de cantar pedimos permiso, como se hace en nuestras ceremonias cuando entramos a una tierra. Sentimos que no íbamos a imponer nada, sino a ofrecer lo que somos. Tal vez por eso todo fue tan profundo.
NAC: Muchas veces se muestra a Jujuy solo desde la puna. ¿Qué quisiste expresar sobre la identidad jujeña?
WC: Jujuy es mucho más que puna. Tenemos valles, yungas, ramal, culturas guaraníes, andinas y chaqueñas. Somos una mezcla de colores, sonidos y memorias. Quise decir eso con honestidad, desde el corazón.
NAC: ¿Tu familia tuvo un rol importante en este camino?
WC: Totalmente. Mis abuelas fueron referentes culturales muy fuertes: una de Susques y otra vinculada a la cultura guaraní. Ellas me enseñaron valores, respeto por la tierra y por el arte. Yo soy el resultado de muchas personas que me formaron.
NAC: Ahora volvés a Jujuy en plena temporada de carnaval. ¿Qué se viene?
WC: Primero abrazar a mi familia y a mis amigos. Luego vamos a estar presentándonos desde el 6 hasta el 16 de febrero en distintos lugares. Después seguiremos trabajando, grabando material y aprovechando las oportunidades que se abren a partir de Cosquín.
NAC: ¿Cuál es tu sueño a partir de ahora?
WC: Seguir conociendo otras partes de Argentina y del mundo, llevando el arte andino que nació en Jujuy. Me gustaría vivir del arte con dignidad y seguir aprendiendo.
NAC: ¿Qué mensaje le dejás al pueblo jujeño?
WC: Gracias por el apoyo y la energía. Invito a que sigamos acompañando a nuestros artistas: músicos, bailarines, deportistas. Muchas veces se llega gracias al esfuerzo colectivo, a una empanada vendida, a una ayuda familiar. Eso también es cultura.
NAC: El esfuerzo fue grande. ¿Qué sentís al mirar hacia atrás todo ese camino?
WC: Un orgullo enorme. Entiendo que el arte también se construye con trabajo, con humildad y con comunidad. Ojalá algún día pueda decir que vivo completamente del arte, pero siempre con los pies en la tierra. Los jóvenes saben hacia dónde van cuando el camino se construye con identidad, trabajo y coherencia. Wara Calpanchay es hoy una referencia concreta de lo que pueden ser los artistas venideros: compromiso con sus raíces, respeto por la cultura y una mirada contemporánea del folklore sin perder su esencia.
Su recorrido expresa un sentido de pertenencia absoluto, comparable —en términos simbólicos— a lo que representa Estudiantes de La Plata para los platenses: una identidad que no se negocia, una pertenencia que no se disuelve en la moda ni en la coyuntura. En tiempos donde muchas veces se confunde exposición con profundidad, Wara propone contenido, memoria y mensaje.
Incluyéndome, muchos deberíamos aprender de esta joven actriz, cantante y compositora que crece paso a paso en las agendas nacionales de los grandes festivales, sin renunciar a su origen ni a su comunidad. Su proyección no responde a una construcción artificial, sino a un proceso sostenido, colectivo y culturalmente consciente.
Así como en 1996 Soledad Pastorutti irrumpió en Cosquín de la mano de Julio Márbiz y marcó una generación, Wara Calpanchay comienza a escribir su propia página en la historia reciente del folklore argentino. No como réplica de nadie, sino como expresión genuina de un tiempo nuevo que mira hacia adelante sin olvidar de dónde viene.
Su voz no solo canta: recuerda, convoca y enseña. Y en ese gesto simple y profundo, confirma que el futuro del folklore también se construye desde el norte, desde la juventud y desde la fidelidad a las raíces.
Por Nicolás Agustín Casas
NAC (Nicolás Agustín Casas) = entrevistador
WC (Wara Calpanchay) = entrevistada
