Violencia y denuncias contra rugbiers en Argentina, una problemática que sigue interpelando a la sociedad

Desde el crimen de Fernando Báez Sosa hasta recientes denuncias por agresiones y abusos, los episodios vinculados a jugadores de rugby reavivan el debate sobre violencia, cultura y responsabilidad social.

El caso por el crimen de Fernando Báez Sosa

Actualmente con los casos que se viene conociendo sobre quienes practican este deporte en argentina terminan siendo noticia no por resultados deportivos si no por las situaciones desagradables que afecta a gran parte de la sociedad de una forma u otra.

Como es el caso que se conoció hoy, donde una joven presentó una denuncia contra varios rugbiers del Club Regatas de Bella Vista por la difusión de un video sexual sin su consentimiento. La mujer indicó que tuvo relaciones consensuadas con uno de los acusados, pero que fue grabada y el material se viralizó sin su autorización.

Pero volviendo al significado de la palabra «Rugbiers», dicen que es el término coloquial, usado principalmente en Argentina y países del Río de la Plata, para referirse a los jugadores de rugby. Aunque describe a los practicantes de este deporte de contacto, la palabra ha adquirido connotaciones culturales propias, asociándose en ocasiones con la cultura de club, la camaradería y, tras eventos mediáticos, también con dinámicas de grupo, según se observa en la cobertura de casos como en el crimen de Fernando Báez Sosa.

Muchos se preguntan quien se creen que son ellos para hacer en conjunto o denominado en “patota” toda clase de atropello, cometido generalmente por quien abusa de su poder en muchos casos en forma violenta.

En los últimos años, distintos casos de violencia protagonizados por jugadores de rugby en Argentina volvieron a encender la alarma social y a poner en discusión prácticas culturales, conductas grupales y el rol de las instituciones deportivas.

El punto de inflexión fue el asesinato de Fernando Báez Sosa, ocurrido en enero de 2020 en la ciudad balnearia de Villa Gesell.

El joven de 18 años fue atacado a golpes a la salida de un boliche por un grupo de jóvenes, en su mayoría jugadores de rugby, en un hecho que conmocionó al país por su brutalidad y por la difusión de las imágenes del ataque.

El juicio, que culminó en 2023 con condenas a prisión perpetua para varios de los imputados, marcó un antes y un después en la percepción pública sobre estos episodios, instalando el debate sobre la violencia en grupo y la responsabilidad individual.

Sin embargo, el caso Báez Sosa no fue un hecho aislado. A lo largo de los años se registraron múltiples episodios de agresiones físicas protagonizadas por rugbiers, principalmente en contextos nocturnos. Golpizas a la salida de boliches, ataques a personas en situación de vulnerabilidad y peleas callejeras forman parte de una lista de antecedentes que, si bien no representan a la totalidad de quienes practican este deporte, sí evidencian una problemática recurrente.

A esto se suman denuncias por violencia de género, difusión de material íntimo sin consentimiento y situaciones de hostigamiento, que también involucraron a jugadores de distintos clubes del país. Estos casos ampliaron el debate más allá de la violencia física, poniendo el foco en conductas vinculadas al machismo y al abuso de poder dentro de ciertos grupos.

Especialistas en ciencias sociales y organizaciones advierten que el problema no radica en el rugby como disciplina, sino en determinadas construcciones culturales que pueden reproducirse en distintos ámbitos: la lógica de grupo, la necesidad de demostrar superioridad física y ciertas formas de masculinidad asociadas a la agresividad.

En ese sentido, clubes e instituciones comenzaron a implementar medidas disciplinarias, capacitaciones y campañas de concientización para prevenir hechos de violencia y promover valores como el respeto, la inclusión y el juego limpio.

No obstante, cada nuevo caso vuelve a generar repercusión mediática y social, reabriendo interrogantes sobre los límites, las responsabilidades y el rol de la educación tanto dentro como fuera del deporte.

Denuncia a rugbiers del Club Regatas de Bella Vista
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