La variedad Carumbé, descubierta por productores jujeños y desarrollada junto al Inta, podría cubrir una ventana comercial con poca oferta y consolidar el crecimiento de la especie.

(NAP) El cultivo de palta en el noroeste argentino sumó una nueva apuesta productiva con el desarrollo de Carumbé, una variedad descubierta en la Quebrada de Río Piedra, en Jujuy, que actualmente avanza en su proceso de registro y evaluación comercial.
El material, impulsado por productores locales y técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, se destaca por su cosecha tardía que permite cubrir un período del año con escasa oferta. Asimismo su color negro brillante y su sabor particular, características que abren expectativas para diversificar la producción y fortalecer la palticultura del NOA.
Según explicó Ceferino Flores, coordinador de Investigación del Inta Yuto, el cultivo atraviesa actualmente un nuevo ciclo de expansión en la región. “Hace un tiempo el cultivo tuvo un auge, luego decayó, pero desde hace un par de años está en un activo crecimiento en superficie. Los precios han acompañado y las producciones han superado las expectativas”, señaló el especialista.
Uno de los avances más relevantes en los últimos años se vincula con la sanidad de los cultivos. Mientras que anteriormente las plantaciones enfrentaban enfermedades que provocaban alta mortalidad de plantas, hoy ese problema prácticamente desapareció gracias a mejores prácticas de manejo, incorporación de tecnología y mayor capacitación de los productores.
La nueva variedad fue identificada de manera accidental por los productores jujeños Javier Jiménez y Oscar Jiménez en una planta silvestre que crecía a la orilla del río Piedra y que producía frutos en noviembre, una época poco habitual para la palta.
El nombre Carumbé, que significa tortuga en guaraní, alude a su cáscara firme y coriácea, similar al caparazón de ese animal. Tras observar diferencias en el tamaño, la forma y el color del fruto, los productores comenzaron a injertarla y cultivarla, despertando el interés de investigadores.
Entre sus principales atributos se destacan: color negro brillante, muy demandado por los mercados; maduración tardía, que permite abastecer un período con menor oferta; y la textura cremosa y alto contenido de aceite, con un sabor distintivo que deja un leve gusto anisado.
Actualmente el material se encuentra en proceso de registro ante el Instituto Nacional de Semillas, con el objetivo de proteger la propiedad de sus descubridores y formalizar su desarrollo comercial.
“Carumbé es de los hermanos Jiménez, es de Argentina, y queremos que los pequeños productores de la zona sean los guardianes de esta variedad”, subrayó Flores.
Consumo en crecimiento
El desarrollo de la palticultura también se apoya en una tendencia sostenida de aumento del consumo. En Argentina, la ingesta per cápita pasó de unos 200 gramos anuales hace algunos años a cerca de 900 gramos por persona, aunque todavía muy por debajo de los niveles de México, donde supera los 16 kilos por habitante.
La expansión de la demanda se refleja tanto en los hogares como en la gastronomía, donde la palta se consolidó en preparaciones como el avocado toast o el guacamole.
De hecho, recientemente comenzó a producirse por primera vez en el país guacamole elaborado con materia prima nacional, lo que abre una nueva oportunidad de agregado de valor para la cadena.
A pesar de las buenas perspectivas, los especialistas advierten que la palta es un cultivo exigente en cuanto a clima, suelo y manejo. “Es extremadamente demandante en condiciones ambientales. Si el productor no estudia bien el terreno, después de unos años las plantas pueden enfermarse o morir”, explicó Flores.
Por ese motivo, desde el INTA trabajan en ampliar la base genética del cultivo, evaluar nuevos portainjertos adaptados a diferentes ambientes y mejorar las estrategias de manejo.
(Noticias AgroPecuarias)
