El secuestro de 21 kilos de cocaína en Benjamín Paz realizados el viernes por la policía es apenas un dato que da lugar a otros.

La sospecha de que localidades salteñas cercanas a la provincia se hayan transformado en un centro de acopio de estupefacientes va cobrando fuerza con el correr del año.
El procedimiento también puede ser considerado como otra prueba de los controles en las provincias fronterizas. Esa sería la principal razón por la que Tucumán pasó a ser la segunda provincia donde mayor cantidad de estupefacientes se incautó en todo el NOA, superando en más de un 500% a Jujuy, que limita con Bolivia, país productor de cocaína y marihuana.
Los efectivos que forman parte del Operativo Lapacho realizaron un control de sorpresa en la ruta 9 en la localidad que está ubicada a unos 52 kilómetros de la capital tucumana (se informa por separado).
Detuvieron a un camión utilizado para transportar bebidas. Al revisarlo, descubrieron que había dos cajas debajo de una pila de tarimas de madera. El chofer les informó que desconocía la existencia de esa carga.
Por esa razón, utilizando un escáner, encontraron paquetes sospechosos. Solicitaron autorización judicial y con la presencia de una pareja de motoqueros como testigos, abrieron los bultos y hallaron 20 paquetes que tenían 21 kilos de cocaína.
El conductor y la mujer que lo acompañaba, oriundos de Jujuy, quedaron detenidos por orden del juez federal José Manuel Díaz Vélez. “El camión venía desde Güemes, con destino a Tucumán.
Ya se está trabajando para verificar qué otro vehículo lo acompañaba. Nunca se mueven solos, su modus operandi incluye un puntero que observa la ruta, pero tenemos cubierta la zona y confiamos en tener un resultado positivo”, aseguró el jefe de Policía Joaquín Girveau.
(lagacetatucuman)
