Shakira llena Madrid y pone el foco en el consumo eléctrico de sus conciertos

La residencia musical de Shakira en Madrid concluyó el 12 de octubre con un decimotercer concierto, añadido por Live Nation ante la elevada demanda.

La demanda energética tampoco se limita a las horas del concierto

El espectáculo se celebró en Macondo Park, un complejo temporal de 185.000 metros cuadrados situado en Villaverde. Más allá del impacto cultural, el despliegue de iluminación, sonido y servicios plantea una cuestión energética: cuánta electricidad necesita un evento de estas dimensiones y qué medidas permiten controlar su coste y reducir su impacto ambiental.

Una infraestructura de gran escala y elevada demanda energética

Según Live Nation, el recinto temporal disponía de capacidad para más de 50.000 espectadores por noche. Su programación combinaba actuaciones musicales, espacios gastronómicos y experiencias culturales. Esta infraestructura requiere suministro eléctrico para escenarios, pantallas, iluminación, equipos audiovisuales y servicios auxiliares, con necesidades que varían durante cada jornada.

La demanda energética tampoco se limita a las horas del concierto. Los preparativos técnicos, las pruebas de sonido y las operaciones posteriores también necesitan electricidad. Para dimensionar estas necesidades resulta fundamental distinguir entre potencia, expresada en kilovatios o megavatios, y energía consumida, medida en kilovatios hora. Esta distinción permite contextualizar las diferentes escalas, aunque no existe una cifra pública verificada del consumo eléctrico de los conciertos madrileños.

El coste eléctrico y las oportunidades de eficiencia

El consumo de un espectáculo multitudinario depende tanto de la potencia de sus instalaciones como del tiempo de funcionamiento. Su coste también está condicionado por las condiciones contractuales del suministro. Por ello, el precio de la luz ofrece una referencia del mercado eléctrico, pero no permite calcular directamente la factura de un evento sujeto a acuerdos comerciales específicos.

La experiencia de otros recintos demuestra que existen alternativas para reducir el consumo energético. El Johan Cruijff ArenA de Ámsterdam presenta resultados que reflejan la importancia de medir la demanda y optimizar las instalaciones:

El estadio informó de una reducción del 22% en su consumo energético respecto a la temporada 2017-2018.

El recinto mantiene el objetivo de alcanzar una disminución del 37% en 2030.

Estos resultados muestran cómo la gestión eficiente de las instalaciones puede contribuir a controlar la demanda eléctrica.

La sostenibilidad como desafío de los grandes eventos

El estadio neerlandés dispone de 4.200 paneles solares y dos baterías con una capacidad conjunta de almacenamiento de 8,6 megavatios hora. En 2024 consiguió celebrar un partido utilizando exclusivamente electricidad verde, combinando generación propia, almacenamiento y energía renovable adquirida externamente. Su experiencia demuestra cómo la planificación energética puede reducir la dependencia de suministros convencionales.

En Madrid, Live Nation incorporó lanzaderas eléctricas gratuitas para facilitar el regreso de los asistentes. Esta medida aborda otra dimensión ambiental: los desplazamientos del público. Evaluar la huella de carbono de acontecimientos multitudinarios exige considerar tanto la electricidad utilizada como la movilidad y los servicios asociados. El desafío consiste en compatibilizar grandes producciones culturales con una gestión energética medible y eficiente.

Fuente: papernest.es

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