Semana del inmigrante en Jujuy: Tradición, memoria y Diversidad

 Con el espíritu de fraternidad, identidad y agradecimiento que caracteriza a quienes han llegado a estas tierras en busca de un nuevo comienzo, se celebra esta semana en Jujuy la tradicional Semana del Inmigrante, culminando el próximo 4 de septiembre, Día Nacional del Inmigrante en Argentina. En un contexto de encuentros, actividades culturales y ceremonias religiosas, las colectividades extranjeras se preparan para rendir homenaje a sus raíces y a la tierra que los acogió: la Argentina.

Desde el Radio Club Jujuy, centro de encuentro simbólico de las colectividades en la provincia, dialogamos en exclusiva con dos figuras fundamentales de la organización: Ana Ajagual (colectividad chilena) y Aida Carrizo Abplanalp, representante de la colectividad suiza y una de las voces históricas de este evento. Ambas son socias fundadoras de esta conmemoración que ya es un sello distintivo del calendario cultural jujeño.

Aida Carrizo nos adelanta con entusiasmo lo que será el núcleo de las celebraciones:

“El 4 de septiembre, como todos los años, realizaremos la fiesta central en la Plaza de los Inmigrantes, con la presencia esperada del intendente. A las 18 horas, acompañaremos el tradicional acto del cambio de banderas en el centro de la ciudad, y a las 20 se celebrará la misa de acción de gracias, que este año se realizará en la Iglesia San Francisco por cuestiones logísticas, en lugar de la Catedral.”

Este acto ecuménico es profundamente simbólico. Las distintas colectividades, como es costumbre, realizarán donaciones a la iglesia, que luego serán distribuidas entre las comunidades más necesitadas.

¿Por qué el 4 de septiembre? Un decreto, una historia

El Día del Inmigrante en Argentina fue establecido por el decreto presidencial N° 21.430 del año 1949, en homenaje a la política de puertas abiertas iniciada por el General Rivadavia en 1812. Este decreto conmemora la llegada de los primeros migrantes europeos que, escapando de guerras, persecuciones o pobreza, hallaron en Argentina un refugio de paz.

“Argentina es un país de paz, y Jujuy, una provincia fronteriza y solidaria por naturaleza. Aquí llegaron no solo europeos, sino también hermanos de países limítrofes como Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil y más recientemente Venezuela. Todos buscando lo mismo: un nuevo hogar”, señala Ana Ajagual con emoción.

 La colectividad suiza en Jujuy: una historia poco contada

Aida Carrizo Abplanalp abrió una ventana a una historia desconocida para muchos: la llegada de los primeros suizos a Jujuy en los años ’30.

“Todo comenzó cuando desde Palpalá solicitaron a Suiza el envío de un turbogenerador. Así llegaron dos montadores:  Abplanalp, quien luego sería mi esposo, y otro joven suizo con su esposa y una bebé de seis meses. Años después, cuando Caspar falleció en 1943, el embajador suizo nos reunió y nos instó a formar nuestra colectividad con bandera y reglamento propios.”

Gracias a este legado, la colectividad suiza mantiene viva su herencia. El escudo suizo, presente en cada acto, representa a todos los cantones de la Confederación y es un emblema del esfuerzo por preservar la identidad en tierras lejanas.

Ambas referentes coincidieron en un mensaje que trasciende fronteras y banderas: la búsqueda de paz y unidad en un mundo atravesado por conflictos.

“Rogamos por la paz en el mundo. Las colectividades no hablamos de política partidaria, pero sí de la política como humanidad. Nuestro interés es tender puentes entre pueblos, no levantar muros”, expresó Ajagual.

A medida que se suman nuevos migrantes a la vida jujeña, también lo hacen nuevas colectividades al grupo organizador. Este año, se destacan participaciones de representantes de San Marino, Alemania, India, Dinamarca, Líbano y diversas comunidades latinoamericanas. La invitación está abierta a toda persona de origen extranjero que quiera sumarse:

“Nos reunimos todos los jueves —horario a confirmar— en el Radio Club Jujuy, que siempre nos abre sus puertas. Es un espacio de encuentro, celebración y memoria”, agradece Carrizo.

La Semana del Inmigrante no es solo un festejo: es un acto de memoria viva. Es reconocer que Argentina se construyó, y se sigue construyendo, con el aporte de mujeres y hombres que trajeron consigo saberes, oficios, tradiciones y esperanzas.

Jujuy, con su hospitalidad sin igual, vuelve a ser testigo de esta mixtura de culturas que conviven en paz. Y como todos los años, el 4 de septiembre, esa paz se celebra con banderas al viento, misas compartidas y corazones agradecidos.

 Por Nicolás Agustín Casas

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