Salsa de catarsis: La Liga Jujeña entre recuerdos, goles y resistencia (a modo de retirada)

Tic tac… Ya no hay tiempo. Las promesas se evaporaron como el humo en la tarde jujeña. El polvo del Apertura se posa sobre botines curtidos y gargantas extenuadas.

Nuevo aniversario del Club Cuyaya

La fase regular se despidió entre gritos, grietas y goles. Desde lo alto de las tribunas bajan canciones como letanías, como himnos que no piden permiso para doler.

Y hoy, en Palpalá, el corazón de la provincia late al compás de un clásico con sabor a sentencia.

Todos los caminos conducen a la Tierra del Acero. Este lunes, desde las 16 horas, Altos Hornos Zapla y Atlético Palpalá disputan algo más que un partido: juegan un capítulo de historia, una porción de gloria, una redefinición del presente. Merengues y Piratas Celestes y Negros se enfrentarán en el estadio Emilio Fabrizzi, en un duelo con aroma de revancha, memoria de barrio y peso institucional.

Este torneo, que nació entre escombros y fue bautizado con justicia como «Chacho Zambrano», cierra su primera etapa con una certeza inapelable:

la Liga Jujeña sigue viva. A veces herida, a veces deshilachada, pero de pie. Respirando. Latiendo. Como puede. Mientras tanto, el cierre de la fase regular nos dejó emociones al borde del abismo. Gorriti brindó un espectáculo inolvidable ante La Viña, pero el 5 a 4 final no alcanzó. Los de avenida El Éxodo necesitaban golear para asegurarse el pase a cuartos, pero la hazaña fue apenas un suspiro. La Viña, con 7 puntos, cerró su participación con dignidad; Gorriti, a pesar del fuego, se quedó en la orilla.

Otro cruce clave fue el empate 1 a 1 entre Malvinas y Villa Belgrano. Ese punto les permitió a los primeros quedarse con el segundo puesto por diferencia de gol, confirmando que hay material, aunque el andar fue irregular. Belgrano, por su parte, quedó atrapado en la ruleta de los resultados ajenos.

Ya hay clasificados firmes: Talleres de Perico y Cuyaya.

¿Se viene el clásico ante Lavalle?

¿Veremos una nueva edición del cruce de Avenida Olavarría?

Lavalle cerró tercero en la Zona B con 17 unidades.

El Cruce, con apenas 8 puntos, quedó eliminado, También hubo despedidas que dolieron, pero no avergonzaron. Luján y Deportivo Los Perales, al empatar 2 a 2, se despidieron con la frente en alto.

Comercio, que cayó ante Palermo, cerró su participación con solo 6 puntos, aunque en ciertos tramos dejó ver chispazos de rebeldía. Palermo, con 11 unidades, también baja la persiana.

Y mientras algunos equipos hacen mutis por el foro, Gimnasia y Esgrima de Jujuy aguarda, sereno y afilado. El “Lobo” fue una máquina en la fase regular y ahora espera rival en cuartos de final. Deportivo Alberdi, en cambio, ya dijo: Será Hasta EL Clausura

Aquí, donde la pelota vuelve a ser símbolo vital, la Liga Jujeña se convierte en espejo. Porque el fútbol no se detiene: fluye como un río sin retorno. Esta Liga, tan jujeña como resiliente, resiste.

Como cantaba Víctor Heredia, o como la cigarra.

Como quien vuelve del abismo para cantarle al sol.

Atrás quedó la oscuridad institucional, la niebla dirigencial, el desgobierno de Marcelo Sánchez. Su renuncia trajo alivio. Y ahora, bajo la gestión (por el momento interina) del Dr. Álvaro Zenteno, se abre un nuevo capítulo.

Todavía con heridas, sí. Pero con pasos firmes hacia la recuperación. Hoy a las 16 horas, toda la provincia mira a Palpalá. En el Emilio Fabrizzi, Piratas y Merengues disputan más que tres puntos. Lo hacen con la historia sobre los hombros y el porvenir en juego.

El que escribe esta nota tendrá el honor de relatarlo en vivo para Info On, con el corazón palpitando y el micrófono encendido.

Y como dijo aquel expresidente riojano: “síganme, que no los voy a defraudar”. Como en cada crónica. Como en cada nota. Porque, en el fondo, aunque el reloj de arcilla nos marque la hora final…el fútbol, como los sueños, no tiene retiro.

Y para cerrar desde este lugar, un brindis bien alto: el 15 de junio no fue una fecha cualquiera. El Club Atlético Cuyaya celebró sus 88 años de historia. Una vida entera de gambetas y abrazos.

Una identidad barrial que no se negocia. Un aplauso eterno para las glorias que hoy no están físicamente. ¡Salud, y feliz aniversario, ¡Bandeños!

Por Agustín Casas

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