La comunidad, inundada, acampa en la ruta sin agua ni luz, clamando ayuda. Cadena 3 habló con el cacique desde el lugar de los hechos.

El desborde del río Pilcomayo arrasó con todo: casas, escuelas, pertenencias. Las 51 familias que habitan este lugar, incluyendo 56 niños, se vieron obligadas a retroceder casi 4 kilómetros y ahora acampan al borde de la ruta, entre algarrobos y quebrachos, con lo poco que pudieron rescatar.
«Perdimos todo», contó con dolor Segundo Marcio, el cacique, en diálogo con Cadena 3, mientras señaló la falta de agua, luz y techo para su gente.
La situación es crítica. Los chicos, el alma de la comunidad, enfrentan la noche sin protección contra los bichos y con la escuela ahora inalcanzable.
Entre hachas y esfuerzo, intentan abrir caminos para encontrar un nuevo lugar donde asentarse, pero las necesidades son urgentes: agua, luz, módulos habitacionales y comida.

Aunque Jorge Rojas y su equipo llegaron con bolsones de alimentos, la ayuda es efímera. «Esto es para hoy y mañana, luego se acaba», dijo el cacique.
La angustia crece al saber que las autoridades aún no han respondido con soluciones concretas. Chapas, agua, luz, lo esencial para devolver dignidad a estas familias.
La Fundación Cultura Nativa (fundación.cultura.nativa en Instagram) abrió un canal de colaboración para quienes deseen ayudar.
(Informe de Orlando Morales)
