El vicegobernador de Jujuy, Alberto Bernis, acompañó al pueblo de Río Blanco en la celebración de su Fiesta Patronal, en honor a Nuestra Señora del Rosario de Río Blanco y Paypaya. Durante el acto protocolar, que contó con la participación del intendente de Palpalá, Rubén Eduardo Rivarola; el rector del santuario, Germán Macagno; y las diputadas provinciales Mariela Ortiz y Patricia Ríos, se descubrió en el ingreso a la iglesia una placa recordatoria de la Ley N.º 6476, que declara Patrimonio Histórico Cultural al conjunto arquitectónico de la capilla y sacristía del santuario, y Patrimonio Cultural Vivo a la festividad religiosa.

La ceremonia comenzó con el ingreso de las banderas de ceremonia de la Escuela N.º 266 Provincia de Catamarca, el Colegio FASTA San Alberto Magno y la Escuela de Policía de la Provincia de Jujuy. Posteriormente, las autoridades participaron del izamiento de la Bandera Nacional Argentina y de la Bandera Nacional de la Libertad Civil.
La declaración legislativa representa un reconocimiento al valor histórico, religioso y simbólico del santuario, así como a una manifestación de fe profundamente arraigada en la identidad jujeña, que cada año convoca a miles de peregrinos de distintos puntos de la provincia y del país.
En ese marco, Bernis destacó la importancia de preservar este espacio de profunda significación para los jujeños y valoró la devoción que despierta la Virgen de Río Blanco y Paypaya. Señaló que las celebraciones religiosas también constituyen momentos de reflexión sobre el trabajo de los gobiernos y las instituciones para contribuir al bienestar de la comunidad.
Asimismo, remarcó la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto entre el Gobierno provincial, el municipio, los centros vecinales y las organizaciones intermedias para acompañar el desarrollo de Río Blanco. En ese sentido, hizo referencia a los proyectos planteados por el padre Germán Macagno para preservar y ampliar las instalaciones del santuario, ante la creciente participación de fieles que llegan no solo desde distintos puntos de Jujuy, sino también de otras provincias.
Por su parte, el intendente de Palpalá, Rubén Eduardo Rivarola, destacó el trabajo conjunto que se realiza para acompañar las celebraciones patronales y atender las necesidades de Río Blanco. En ese sentido, expresó el compromiso del municipio de fortalecer las acciones en la localidad e impulsar mejoras de infraestructura, entre ellas la pavimentación de la calle principal.

El rector del santuario, Germán Macagno, resaltó la relevancia histórica del pueblo de Río Blanco, al recordar que allí desarrolló su tarea evangelizadora Pedro Ortiz de Zárate entre los paipayas y se construyó el primer templo dedicado a la Virgen.
«Estamos en tierra santa. Río Blanco es como el ADN de los jujeños; no hay jujeño que no haya visitado o venido aquí a rezar en algún momento de su vida», expresó.
También destacó la masiva participación de fieles durante las peregrinaciones de octubre, especialmente de los jóvenes, y convocó a preservar la fe y los valores cristianos como parte de la identidad cultural de Jujuy.
En relación con el reconocimiento legislativo, la diputada provincial Mariela Ortiz, presidenta de la Comisión de Cultura y Turismo de la Legislatura, explicó el alcance de la Ley N.º 6476, que contempla dos dimensiones: la protección del conjunto arquitectónico del santuario como Patrimonio Histórico Cultural y el reconocimiento de la festividad como Patrimonio Cultural Vivo.
Al respecto, destacó que la normativa permite resguardar tanto la riqueza histórica y arquitectónica del lugar como la expresión colectiva de fe que se transmite de generación en generación. «Este santuario tiene una historia que no solamente pertenece a Palpalá, sino a toda la provincia. Es parte de nuestro patrimonio, nuestra fe y nuestra devoción como jujeños, y se ha querido resguardar a través de esta ley», manifestó.

La celebración patronal volvió a poner de manifiesto el profundo significado histórico, religioso y cultural de Río Blanco para los jujeños. Una tradición que se renueva cada año a través de la fe y la participación de la comunidad, y que encuentra en los testimonios de sus fieles una expresión de continuidad y pertenencia.
En ese sentido, Natividad del Valle Coronel, vecina de Palpalá, compartió la emoción de participar una vez más de la festividad y recordó que su vínculo con el santuario comenzó en 1975, cuando vivía en Forestal y llegaba caminando para visitar a la Virgen. «Hace muchos años que vengo, si es posible todos los domingos. Le pido mucho a la Virgen, pero también le agradezco por todo lo que recibimos. Hay que pedir por los enfermos, los niños, las madres que sufren y por todo el mundo. Lo importante es que las oraciones no terminen nunca», expresó.
