Las chapas y la pesada varilla de hierro cayeron de un edificio en construcción y terminó en el patio de la vivienda donde residen un matrimonio con su hijo menor de edad.

La casa está ubicada sobre calle Argañaráz N° 232 en el centro de la ciudad Capital y allí viven un reconocido matrimonio de periodistas de Jujuy, quienes desde un tiempo a esta parte están atravesando por esta situación peligrosa, tanto para ellos como para su hijo.
Pegado a su vivienda está la clínica “Nuestra Señora del Rosario”, quien viene realizando obras de ampliación y esto representa una gran molestia para ellos y para los vecinos que alquilan en el lugar, como por ejemplo la invasión del espacio aéreo sin la autorización correspondiente de los vecinos.
Contaron que además una barra de hierro cayó de lo alto del edificio que se está construyendo al lado del departamento, afortunadamente ellos en esos momentos no se encontraban en el lugar.

La familia ya venían soportando y denunciando este tipo de episodios desde hace meses, pero lo que le ocurrió hoy podría haber estado al borde de la tragedia.
Casi vivimos una tragedia
Contó Sara que, “desde 6 metros de altura nos cayó en nuestros sillones del jardín 4 chapas y que hace menos de 1 hora mi hijito tomaba mate ahí. Podríamos estar hablando de una tragedia”.
Luego agregó, “vivimos al lado de la clínica del Rosario. Hace 3 meses están con la obra utilizando nuestro espacio aéreo. Sinceramente fuimos por la parte formal a hablar con administración de la clínica y con los ingenieros a cargo de la obra. Les pedimos que controlen que se caen herramientas y elementos de trabajo en nuestro patio. Nos pidieron disculpas varias veces, pero en este lapso de tiempo lo siguieron haciendo”.

“Apenas paso lo de las chapas, llamamos a la Policía y todavía no llega” ´señaló y agregó, “mientras ellos ya desmantelaron sus peldaños para no dejar pruebas. Obviamente tenemos las fotos y videos de que lo hicieron”.
En otra parte mencionó, “les agradezco que puedan ayudarnos con la difusión porque es absolutamente grave y más que el poder económico de esta clínica silencie a un municipio y provincia que no controla obras”.
«De la empresa constructora no se preocuparon, no se comunicaron, nada, lo mismo con la clínica. Describió, «hace meses que no pueden usar su patio por la constante caída de elementos como pedazos de ladrillos, clavos, polvillo y todo tipo de objetos». Y concluyó, «no podemos salir al patio porque estamos todo el tiempo con miedo de que nos caiga algo en la cabeza».
Luego se supo que ya se cansaron de hacer los respectivos reclamos, tanto en la clínica, como a la empresa que realiza la obra, pero todavía no tienen respuestas, y las cosas siguen cayendo y los ruidos son incesantes.
