Hugo de León encendió las alarmas en Radio Universal sobre Bielsa y la selección uruguaya de cara al mundial nacional.

Montevideo amanecía gris cuando la Oral Deportiva de Radio Universal CX22 abrió sus micrófonos a una voz que, en Uruguay, no necesita presentación ni prólogo: Hugo de León, el capitán eterno, el defensa de mirada firme y palabra cortante, ese hombre que habla con la tranquilidad de quien ya lo vivió todo y no tiene necesidad de agradar.
Desde Porto Alegre, donde hace años encontró refugio y distancia, de León entregó un análisis que cayó como un aldabonazo sobre el fútbol uruguayo.
Su intervención fue larga, profunda, honesta y, por momentos, incómoda. Pero en la incomodidad también vive la verdad.
Nacional: Las aguas agitadas que encontraron su calma
El primer capítulo de su reflexión recayó inevitablemente sobre Nacional, el Club que le dio identidad, sangre deportiva y sentido de pertenencia. De León no esquivó la crítica y dijo, “no es normal que un Club cambie tantos técnicos en tan poco tiempo. Las cosas jamás se acomodan de esa manera”.
El tono no fue de reproche, sino de diagnóstico. La Institución transitó un año convulsionado, casi sin brújula, hasta que el tramo final encontró al equipo en sintonía bajo la conducción de Álvaro Gallo, a quien el ex defensor elogió con mesura, mencionando, “Gallo acertó cuando había que acertar. El equipo llegó vivo al cierre porque él encontró el funcionamiento. Eso es mérito pleno del técnico”.
Pero fue en la pregunta inevitable —su posible retorno a los bancos— donde de León fue más categórico que nunca: “Hace veinte años dejé de ser técnico. Ese mundo te envejece antes de tiempo. No lo extraño, no lo necesito, no vuelvo”.
Lo dijo con firmeza, como quien cierra una puerta que el público insiste en abrir.
Peñarol: entre la grandeza histórica y la fragilidad actual
El análisis sobre el tradicional rival, Peñarol, llegó sin gestos ni disfraces, “Peñarol es gigante. Gigante en el continente. Pero hoy carga con un problema económico serio. Y eso condiciona absolutamente todo”.
No hubo ironía, ni chicana. Solo una radiografía precisa de un Club grande que, por momentos, se siente atrapado en un laberinto financiero que le impide proyectar con la ambición que su historia exige.
La selección: Preocupaciones que ya no pueden ocultarse
Fue al hablar de la selección uruguaya donde Hugo de León cambió el tono. Su voz, firme y acompasada, adquirió un matiz de preocupación. No se trató de dramatizar, sino de advertir.
Los rumores sobre una relación distante entre Marcelo Bielsa y los futbolistas resonaron en la mesa. De León fue cuidadoso, pero no indiferente: “Si nadie lo confirma, puede ser rumor. Pero es evidente que algo en el ambiente no está bien. Se siente en la cancha. Se percibe en la actitud. Y eso no ayuda”.
El verdadero problema, sin embargo, no está en los vínculos personales. Está en el modelo Bielsa, ese esquema de presión alta, vértigo y desgaste que exige una condición física superlativa: “El sistema de Bielsa pide correr 70 metros durante 90 minutos. Eso en un Mundial es imposible. Ahí se juega en 50 metros. Si no corregimos eso, Uruguay puede llegar sin gas”.
La frase quedó suspendida como una advertencia, un eco del pasado, un recordatorio de ciclos donde el equipo se quedó sin energías cuando más las necesitaba.
El camino al Mundial: Amistosos que serán examen
Con la mirada puesta en el calendario, de León repasó los compromisos que Uruguay afrontará antes de la Copa del Mundo. No los trató como simples amistosos, sino como pruebas de carácter, escalones necesarios para comprender si el equipo está listo o si aún camina en la cornisa.
Los rivales confirmados:
Cabo Verde, en Miami, Arabia Saudí, también en Miami, España, en Guadalajara. Y el plato fuerte pre-Mundial: Inglaterra – Uruguay en Wembley, un test que pocas veces se presenta con tanto simbolismo.
Para de León, estos encuentros no son un trámite: “Son partidos para ajustar el sistema, para corregir distancias, para saber si el equipo puede sostener la intensidad de Bielsa sin fundirse”.
La charla también derivó en el futuro de Sebastián Coates, pieza clave del ciclo actual. La respuesta de de León fue tan directa como prudente: “Coates tiene que decidir ya. Postergar la decisión puede afectar su relación con el club. Es un momento delicado”.
De Darrascaeta: La frase más potente
Y llegó el elogio más contundente de toda la mañana: “Darrascaeta es, hoy, el mejor jugador del mundo. No tengo dudas”.
No lo dijo como un gesto romántico ni como un titular fácil. Lo dijo con la seguridad de quien conoce de jerarquías, de ritmo, de lectura de juego y de ese talento que, cuando aparece, ordena todo el fútbol a su alrededor. Lo que dejó Hugo de León en Radio Universal no fue una entrevista: fue un diagnóstico profundo, casi quirúrgico, del fútbol uruguayo en su totalidad. Sin estridencias, sin discursos livianos, sin frases hechas. Su voz viajó desde Porto Alegre para recordar que la verdad, cuando se dice con claridad, todavía tiene impacto.
Su análisis no solo resonó en el estudio. También dejó un mensaje abierto para quienes quieran escucharlo: Uruguay está a tiempo, pero no tiene tiempo de sobra.

Por Nicolás Casas
