«ONU Derechos Humanos» denuncia el maltrato sistemático de Israel a los palestinos que regresan a Gaza

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU para el Territorio Palestino Ocupado expresa su profunda preocupación por las crecientes denuncias de malos tratos, violencia y confiscación de bienes contra los palestinos que intentan regresar a Gaza.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU proporciona comidas calientes a familias en Jabalyiah, en la Franja de Gaza.

Los incidentes, que ocurren principalmente en el paso de Kerem Abu Salem y (anteriormente en el de Rafah), involucran a soldados israelíes y a otros individuos armados que actúan bajo la autoridad de la potencia ocupante.

Maltrato físico y humillación

Los testimonios recogidos entre el 7 de julio y el 4 de agosto de 2026 describen viajes de retorno agotadores y prolongados, durante los cuales cientos de personas aseguran haber sufrido violencia física, amenazas, cacheos intrusivos y registros vejatorios.

En solo un día de julio, 54 de 92 retornados reportaron la confiscación de parte o la totalidad de sus pertenencias, incluyendo medicamentos, dispositivos de asistencia, documentos de identidad, títulos educativos y dinero en efectivo.

Uno de los casos más graves documentados ocurrió a principios de agosto, cuando un hombre de edad avanzada fue golpeado y esposado por soldados israelíes tras protestar por la sustracción de dinero de su equipaje. Según el relato, lo arrastraron por el suelo, lo encerraron en una pequeña habitación y luego lo subieron a un autobús sin explicación alguna.

Humillación a mujeres y vulnerabilidad infantil

Dos mujeres que viajaban juntas relataron que fueron separadas y llevadas a áreas cerradas, donde una soldado israelí les realizó un cacheo corporal intrusivo. Durante el procedimiento, las obligaron a desnudarse mientras eran filmadas por cámaras de seguridad. El incidente se desencadenó tras la activación de un arco detector por un collar metálico que llevaba una de ellas.

Los niños también enfrentan riesgos adicionales. Una niña de cuatro años llegó sola a Gaza después de que a su padre se le impidiera el paso. Organizaciones humanitarias tuvieron que iniciar un rastreo familiar para reunirla con su madre y su tío.

Un patrón de violaciones y deshumanización

Ajith Sunghay, jefe de Derechos Humanos de la ONU en el Territorio Palestino Ocupado, calificó estos actos como «parte de un patrón más amplio de violaciones y deshumanización» que está disuadiendo a los palestinos de regresar a sus hogares.

«Estas son personas vulnerables que vuelven a su tierra ocupada, devastada por años de bombardeos israelíes y privada de lo más básico», declaró Sunghay, para añadir: «¿Y ahora tienen que soportar esto al regresar? Es simplemente aborrecible.»

El organismo de la ONU ha recordado que estas denuncias son consistentes con violaciones documentadas previamente en los cruces, donde los retornados describieron abusos verbales, intimidación, interrogatorios y robos sistemáticos en su equipaje. Hasta el momento, no se ha informado de la existencia de un mecanismo para que las víctimas puedan recuperar sus pertenencias confiscadas.

Alienación parental para silenciar a madres

Esta humillación sistemática en los pasos fronterizos no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un patrón más amplio de vulneración de derechos que afecta de manera específica a las mujeres y los niños palestinos.

La relatora especial* de la ONU sobre violencia contra la mujer, Reem Alsalem denunció que las madres que denuncian violencia doméstica, abuso infantil o abuso sexual son a menudo desacreditadas mediante la aplicación de la desacreditada y dañina teoría de la «alienación parental», lo que resulta en la separación de los niños de su progenitor protector y en el mantenimiento forzoso de contacto con el presunto agresor.

«La información que he recibido sugiere que las madres que buscan proteger a sus hijos de la violencia, incluida la violencia sexual, son demasiado a menudo descreídas y retratadas como inestables o manipuladoras», declaró Alsalem. «Al mismo tiempo, las denuncias graves de abuso se minimizan o ignoran».

Según los testimonios creíbles proporcionados por 18 madres israelíes, las denuncias de violencia de pareja, abuso sexual infantil, abuso de sustancias y otros problemas graves de protección no son tratadas de manera consistente como factores decisivos en las decisiones de custodia y visitas por parte de los jueces de familia. En varios casos, las madres denunciaron haber sido amenazadas con la pérdida de la custodia o la institucionalización de sus hijos si continuaban alertando sobre el abuso.

La relatora mostró especial preocupación por el hecho de que los niños que revelaban violencia, expresaban miedo hacia un progenitor o mostraban indicadores de trauma también han sido descreídos, siendo obligados a mantener contacto con los presuntos agresores y sometidos a una «terapia de reunificación».

«Nunca deben utilizarse para silenciar denuncias»

«Las consecuencias son inmensas, resultando en madres protectoras amenazadas y sancionadas, incluso con la pérdida de la custodia de sus hijos, lo que viola gravemente los derechos del niño», afirmó Alsalem.

«Las acusaciones de alienación parental nunca deben ser utilizadas como un arma para silenciar las denuncias de violencia o para desviar la atención del deber de investigar las denuncias de abuso de manera exhaustiva e imparcial. La seguridad, la dignidad y los derechos de las madres y los niños deben ser primordiales.»

La experta reiteró sus llamamientos anteriores al Gobierno israelí y a los tribunales de familia para que deroguen las leyes y políticas que se basan en el desacreditado concepto de alienación parental para desacreditar las legítimas preocupaciones de protección de las mujeres, socavando el acceso a la justicia tanto para las madres como para sus hijos, así como su protección y libertad frente a la violencia.

Alsalem recordó la obligación de los Estados de modificar las prácticas legales o consuetudinarias que sostienen la persistencia y tolerancia de la violencia contra la mujer, y de situar el interés superior del niño en el centro de todos los procesos que les afectan.

«Los niños deben ser escuchados y las denuncias de abuso deben tomarse en serio, y las madres nunca deben ser castigadas por querer proteger a sus hijos», concluyó.

(Naciones Unidas)

Scroll al inicio