Nicolás Casas: “Este es mi segundo tiempo”

Hay regresos que parecen inventados por la fantasía. Volver al micrófono después de haberse cerrado uno mismo las puertas.

Volver a la cancha tras recorrer en soledad un largo pasillo de miedos, sesiones de psicoanálisis y reconstrucciones familiares. Volver —así, de golpe y sin disfraz— a decir It’s Time to Basketball Show como si nada se hubiera quebrado antes.

Nicolás Casas es relator, animador, conductor. Es un joven autista, Asperger, bisexual, políglota y, sobre todo, binacional. Es hijo de Jujuy, pero se proclama ciudadano del mundo. Tiene apenas 27 años, pero carga historias como un veterano de mil canchas. Y ahora, en esta segunda mitad del 2025, vuelve a sentarse frente al aro y el tablero para gritar: volví.

Lo hace junto a Jujuy Basket, en la Federación de Básquetbol. Lo hace, además, con el micrófono de Ascenso 247 y con la garganta lista para narrar goles, triples y sueños. Lo hace, sobre todo, con la convicción de que la voz —su voz— es un pasaporte para reescribir su propia historia.

Nicolás Casas vuelve a encender los parlantes de la Federación junto a Jujuy Basket, relanzando de la mejor manera sus diez años de carrera en este segundo tramo del 2025. Parece un cuento imposible, pero es absolutamente real: el joven autista, Asperger, políglota y, sobre todo, binacional, es hoy una de las voces más particulares y queridas del norte argentino.

Con apenas 27 años, Nico acumula una década como relator deportivo, ocho años como cronista de calle y cinco como conductor de radio y ceremonias. Ahora suma un nuevo capítulo: vuelve a la cancha, al micrófono, al espectáculo.

Según declaró en el programa Aire Fresco, conducido por Adrián Barbosa, Casas —visiblemente conmovido— prometió que volverá a gritar su frase de cabecera: “It’s Time to Basketball Show”.

Nicolás Casas vuelve. vuelve con la voz afilada. Con la mochila cargada de recuerdos, heridas, revancha y una canción nueva.

En un mundo que exige etiquetas, él se las arranca y las reinventa: Asperger, bisexual, autista, políglota, binacional.

En esta charla exclusiva con LAS 24 HORAS DE JUJUY abre su corazón y repasa confesiones, sueños, heridas y revancha. Señoras y señores, bienvenidos al Segundo Tiempo 2025 de Nico Casas.

— Nico, ¿qué significa para vos volver a la Federación de Básquetbol después de tanto camino recorrido?

— Significa muchísimo. Es volver a creer. Es volver a soñar con la voz encendida. Fue un recorrido largo, lleno de tropiezos, porque —si te soy honesto— fui yo mismo quien se cerró la puerta de la radio. Y no me arrepiento: les agradezco igual, porque con ellos hice mi primer viaje de visitante con Gimnasia.

Después de eso tuve que reconstruir vínculos con mis abuelos. Aunque, haga lo que haga, ellos ya están orgullosos de mí. Eso me sostiene.

También aparecieron los consejos de Viviana Vila, de Adriana, de Panam… Esas palabras son un bálsamo cuando la cabeza se llena de ruidos.

Este regreso es fruto de terapia pura: psicoanálisis frontal, musicoterapia, noches largas conversando conmigo mismo. Vencí fantasmas, mis propios Centinelas Invencibles —como canta Agarrate Catalina, que es mi murga favorita—.

Hoy vuelvo a la animación con 10 años de relato, 8 de móvil callejero, 5 de conductor. Y si Dios me da cuerda, pronto tendré un título universitario para ponerle marco a esta locura.

— ¿Qué esperás que pase ahora con tu ya mítico It’s Time?

— Espero que vuelva a encender la chispa. La gente todavía lo espera. El público que fue la temporada pasada sabe de memoria ese grito: It’s Time to Basketball Show!.

Yo siempre digo que soy fanático de Mariah Carey, que es la reina indiscutida de la reinvención. De ella tomé esa mística del It’s Time como una llave que abre puertas. Ese grito arma un puente entre quien lo lanza y quien lo escucha.

Quiero que la conexión vuelva: entre presentador, hinchada, jugadores, colegas… Hasta los visitantes se quedan sorprendidos cuando ven la química que se arma.

Hoy más que nunca, es It’s Time to Restart. Es tiempo de reiniciar: el básquet, el ascenso, Zapla, la Liga. Y otras canchas: en agosto me espera San Martín de Tucumán en Salta. Lo voy a relatar para Radio Del Plata Tucumán contra Gimnasia y Tiro.

Psicológicamente me estoy preparando como nunca. Emocionalmente, estoy entero. Listo para este segundo tiempo. “Mi sueño para esta segunda mitad del 2025 es ver ascender y relatar el ascenso de Zapla, aunque sea desde la voz del estadio. Verlo campeón de la Liga, volar ese trapo retobado directo al Federal A, y de ahí a la Primera Nacional. Aunque sea eso, que se dé.

También sueño con abrazarlas fuerte a Panam y a Tini si se me da la revancha.

Entrevistarlas, pero que no sea una entrevista: que sea una charla, para que ellas mismas se den cuenta de lo importantes que fueron y siguen siendo para mí. Porque no concibo mi vida sin una canción de Tini como solista, sin una canción de Violetta en mi adolescencia, y sin Panam en la tele o en mi Spotify.

Debo confesarlo: soy ecléctico. También quiero ver a Laura Pausini en vivo, charlar con ella de fútbol y música. Sé que ella es del Milan, y yo tengo un cuento que la imagina hincha de Zapla, y yo del Milan, como un Juego de Gemelas, pero versión cancha y música. Sí, siempre tan autorreferencial este pibe.

Sueño con más conciertos, pero ya acorde a mi edad. Juntarme más con los pausinianos, los lambs, los fighters, los fanzelss —los fans de Idina Menzel—, con los arianators.

Tener más diálogo con mi gente, musicalmente hablando, aunque hay mucha brecha.

Yo crecí con mis abuelos, y en la universidad me dicen: ‘Naciste en la época equivocada, tenés alma de viejo, pero 27 años’. Y me río de eso, porque es verdad.

En lo profesional: Zapla en el Federal A, volando al Nacional B, y que se mueran de bronca todos esos de Boca Juniors, porque soy anti-Boca total. Quiero ver a Jujuy Basket en la Primera División y que se calle toda la contra. Y a mi enemigo público Federico Jarvis, ese me lo guardo para siempre, ya traspasa lo profesional, lo ético y lo moral.

No sé si este año lo encuentre de verdad, pero bueno… subo a este segundo tiempo excitante, aunque ya tenga la garganta preparada.

Hoy me tocó estar en el acto del Día del Locutor, en la Plazoleta de los Locutores —gracias SALCO— con Gustavo Chilo, Julio Cerrizuela, Leila Ubeid. Palabras hermosas. El doctor Aguiar, presidente del Concejo Deliberante, me trató de comediante, standapero, humorista.

La propia Romy Rodas, que admiro tanto y con quien ya trabajé tres veces, me dijo: ‘Sos un todoterreno’. Y ella es un crack.

Estoy feliz por lo que se viene. Ojalá que en 2026 me sorprenda relatando desde México, Estados Unidos o Canadá para una radio uruguaya, a Uruguay campeón. Con toda la suerte charrúa que llevo, el corazón celeste y la camiseta tatuada en la piel, como lo hago con Zapla y con Estudiantes de La Plata. Así que sí, sueños hay… y de sobra.”

— Si mirás atrás, ¿qué cambió del Nico Casas 2015 al de hoy?

— Te diría que cambió un 80%. Antes era más audiovisual, más improvisado. Hoy soy más radial, más de AM, aunque me llamen de FM. Sé que tengo que aggiornarmi al streaming, pero me cuesta horrores.

Soy de la vieja escuela: escuchaba Cadena 3 en la secundaria con Mario Pereyra, Barzola en Sucesos, Ludueña… y todavía lo escucho al Barzola. Tengo amigos uruguayos que admiro: Kesman, Regueira, Sonsol Esmoris.

Lo que falta en ambos discos es cerrar ciclos. La última vez que vi a Panam no pude sacarme una foto, ni charlar mano a mano, ni entregarle todas las cartas que le escribí.
Con Tini me pasa lo mismo: sigo soñando con ese mano a mano donde entienda lo que significó para mí en mi adolescencia.

Panam cerró mi infancia. Tini marcó mi adolescencia. Y así sostengo vivo a ese Nico Casas que jugaba a ser locutor y showman cuando nadie lo escuchaba. Hoy soy eso: imperfecto, pero real.

— ¿Qué anhelas para este segundo tiempo?

— Ver ascender a Zapla y relatarlo, aunque sea como voz del estadio. Campeón de la Liga, Federal A, Primera Nacional… aunque sea eso.

Abrazar fuerte a Panam y a Tini. No para hacerles una nota, sino para charlar, mirarlas a los ojos y que sepan cuánto marcaron mi camino.

Quiero ver a Laura Pausini en vivo, sentarme a charlar de fútbol y música. Contarle ese cuento mío en el que ella es hincha de Zapla y yo del Milán.

Profesionalmente: Zapla volando del Federal A al Nacional B. Jujuy Basket en Primera, silenciando bocas. Relatar a San Martín de Tucumán, a Chacarita, a Colón… y volver a gritar goles como el de Pombo para Chaca.

Y en 2026, si la suerte acompaña, quiero relatar a Uruguay campeón del mundo. Desde México, Estados Unidos o Canadá. Con toda la garra charrúa, el corazón celeste y la voz intacta para gritar: Uruguay Campeón.

— Sos Asperger, autista, bisexual, políglota, binacional. ¿Qué mensaje les darías a otros chicos que sienten que no pueden?

— Que se muestren tal como son. Que no se guarden. Que exhiban sus fortalezas, sus manías, sus capacidades. Y que las alimenten.

Las mías son los idiomas, el deporte, la comunicación —aunque parezca raro siendo Asperger—. Me comunico mejor con adultos mayores porque me crie con mis abuelos, escuchando a Raphael, Umberto Tozzi, algo de Callejeros gracias a mi tía.

Uno lleva valores dentro, y esos valores florecen cuando uno hace lo que ama. Cuando investigas, cuando soñás despierto, cuando no apagas la curiosidad. Yo empecé de pibe, y a los 27 sigo igual. Impresionante.

— Nico, en varias respuestas nombrás a Panam y Tini como pilares, pero hay toda una constelación de artistas que también te marcaron…

— Sí, porque soy ecléctico hasta la médula. Hay gente que cree que mi historia se limita a Panam por la infancia, o a Tini por la adolescencia, pero mi playlist tiene hemisferios enteros.

— ¿Qué le dirías a la gente que vuelve a escucharte gritar It’s Time?

— Que sepan que no es solo básquet. Voy a seguir poniendo voz, pasión y protocolo hasta que la vida me dé permiso.

Este 9 de julio relato la final con Mauricio Cervantes y Roxana Gutiérrez para Ascenso 247. Entre Zapla y Talleres vamos a ser más pasionales que nunca —se me va a notar—, pero Roxana y Mauricio equilibran la balanza.

Lo más valioso es la calle: la gente que me para para decirme: ‘¡Vos sos el de Jujuy Basket!’, ‘Pensé que eras más alto… ¡Qué vozarrón!’.

Ese reconocimiento es puro, sincero, irremplazable. Y más cuando viene de mis ídolas: Viviana Vila, Adriana, Panam. Cada paso es un escalón hacia mi propia Copa del Mundo. Y si la vida me deja, que la levante Uruguay, con mi garganta rota pero el corazón intacto.

— Nico, en varias respuestas mencionás a Panam y Tini como pilares, pero también hablás de toda una constelación de artistas, humoristas y referentes que te marcaron… ¿Cómo describirías esa mezcla tan diversa de influencias?

— Sí, la verdad es que soy ecléctico hasta la médula. No se trata solo de Panam en la infancia ni de Tini en la adolescencia, aunque ambos ocupan un lugar muy importante en mi historia. Mi vida y mi carrera están construidas con un mosaico de influencias que atraviesan géneros, épocas y formatos.

Por ejemplo, mi adolescencia no se entendería sin Violeta, Sueña Conmigo, Isa TKM y Grachi. En ese universo aparecieron figuras como Isabela Castillo, María Gabriela de Faría y Eiza González, que dejaron una marca profunda en mí. Isabela es para mí la mejor representación de la multinacional: cubana, latina, actriz y cantante, todo en uno. María Gabriela, aunque venezolana, la siento más argentina que muchos argentinos.

Luego, las estrellas norteamericanas acompañaron muchos momentos de mi vida: Demi Lovato y Miley Cyrus, por ejemplo. No me da vergüenza decir que lloré con Hannah Montana: La Película. Pero si tengo que elegir, siempre me quedo con Demi, porque Camp Rock me marcó y Sony entre Estrellas me acompañó en muchas tardes.

Y Hilary Duff… ¡qué decir! Soy de esa generación que la descubrió un poco tarde, cuando Disney repetía sus películas live-action. Me enteré tarde que Hilary estuvo en Córdoba y ni siquiera lo supe; eso me dolió mucho. Pero me prometí una revancha: quiero verla en vivo.

También está Ariana Grande, que para algunos puede ser polémico que la prefiera sobre otras voces de mi generación, pero qué querés que te diga: Ariana es un fenómeno vocal y una verdadera potencia.

En Europa, Laura Pausini es casi una religión para mí. Siempre digo que quiero tomar un café con ella, charlar de fútbol y música. Incluso tengo un cuento —aún inédito— donde Laura es hincha de Zapla y yo del Milan, un juego de espejos y un sueño de fanáticos.

No puedo dejar afuera a Broadway y voces como la de Idina Menzel, cuyo poder vocal puede romper techos y levantar muros. Los fans de Idina saben perfectamente a qué me refiero.

Pero además de la música, el humor y la actuación han sido pilares en mi vida. Artistas como Amaya Montero y Melinda aportan sensibilidad y fuerza. En el terreno del humor, figuras como Consuelo Duval, Eugenio Derbez, José Mota, Miguel Del Sel, El Chino, El Daddy y el grupo Les Luthiers me enseñaron que la risa es una forma de resistencia y conexión humana.

No me canso de ver El Chavo El Chapulin EL Contra Jonny Tolengo Cholo Juanito y Richard Douglas, Flaco Pailos, Negro Álvarez, Cacho Bonaventura, Cacho Garay, Adrián Gómez (Ricardo Mario Alberto), Capuchón González y Gordillo, entre otros. Son la tradición viva del humor nacional, con esa mezcla de ironía, ternura y crítica que tanto valoro.

Todas esas voces, esas luces y esas historias me dieron herramientas para construir mi propia voz, no solo como comunicador y relator, sino también como persona. Soy una amalgama cultural que no se encasilla, que celebra la diversidad y apuesta por la autenticidad.

En definitiva, todos esos ladrillos forman la casa artística y humana que soy. Panam, Tini, Laura, Demi, Miley, Hilary, Ariana, Idina y tantas otras voces son la banda sonora que me sostiene cuando necesito encontrarme a mí mismo.

— ¿Qué soñás con toda esa energía, esa mezcla de locución, conducción, relato y música?

— Que no quede solo en un escenario. Yo quiero expandirlo. Además de relatar fútbol y básquet, me gustaría dirigir mi propio multipersonal, con personajes míos, monólogos míos, imitando un poco el estilo de Fátima Flórez y Tarico.

Sueño con un show estilo Otro Rollo, pero versión jujeña. Sé que parece imposible, pero no me importa. Lo quiero hacer con Chechu Córdoba y Nadia Ruge como directoras. Y ojalá lo vea mi público de siempre: desde mi familia hasta los chicos que hoy sueñan como soñé yo.

Porque, a fin de cuentas, yo no quiero morir solo como “el que relataba”. Quiero que cuando digan Nicolás Casas, piensen: Este tipo cantaba, imitaba, dirigía, relataba, hacía reír y llorar… y nunca escondió quién era.

Y que, si alguien se reconoce Asperger, autista, bisexual, binacional, políglota, con más sueños que certezas, sepa que no está solo. Que sepa que se puede. Que se muestre como es, con la garganta rota pero el corazón entero.

— ¿Qué le dirías a la gente que vuelve a escucharte gritar It’s Time?

— Que sepan que no es solo básquet. Voy a seguir poniendo voz, pasión y protocolo hasta que la vida me dé permiso.

Este 9 de julio relato la final con Mauricio Cervantes y Roxana Gutiérrez para Ascenso 247. Entre Zapla y Talleres vamos a ser más pasionales que nunca —se me va a notar—, pero Roxana y Mauricio equilibran la balanza.

Lo más valioso es la calle: la gente que me para para decirme: ‘¡Vos sos el de Jujuy Basket!’, ‘Pensé que eras más alto… ¡Qué vozarrón!’.

Ese reconocimiento es puro, sincero, irremplazable. Y más cuando viene de mis ídolas: Viviana Vila, Adriana, Panam. Cada paso es un escalón hacia mi propia Copa del Mundo. Y si la vida me deja, que la levante Uruguay, con mi garganta rota pero el corazón intacto.

Nicolás Casas vuelve

Vuelve con la voz gastada y el pecho lleno de revancha. Vuelve con un puñado de canciones viejas, nuevas canciones, y el grito intacto.

Porque, al fin de cuentas, este es su segundo tiempo. Y su público —ese que llena tribunas de cemento y de sueños— ya sabe la frase que va a escuchar, bien fuerte, cada vez que el balón toque el parquet:

It’s time to basketball show.

Nicolás Casas regresa con fuerza y renovada pasión al mundo del relato deportivo, consolidando un camino único marcado por la autenticidad, la diversidad y la resiliencia. Con apenas 27 años y una década de carrera, este joven binacional, políglota y Asperger vuelve a brillar en la Federación de Básquetbol junto a Jujuy Basket, llevando consigo no solo su voz inconfundible sino también una historia de superación y compromiso profundo con la comunicación.

En esta segunda etapa de su carrera, Nico no solo revive su emblemático “It’s Time to Basketball Show”, sino que también abre un capítulo lleno de sueños por cumplir, desde los escenarios musicales hasta las canchas que lo vieron crecer. Entre sus ídolos y referentes se entretejen ritmos, voces y risas que alimentan su esencia multifacética, convirtiéndolo en una figura que trasciende los límites del micrófono para convertirse en un verdadero referente cultural del norte argentino.

Este 2025 promete ser un año de reinicio y conquista para Nicolás Casas. Una historia que, sin duda, seguirá escribiéndose con la misma pasión y dedicación que lo llevaron a ganarse el respeto del público y de sus pares. Y como él mismo dice: “Esto no termina acá, recién empieza el segundo tiempo”.

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