La suba de los combustibles por la guerra, que luego no bajan en el mercado interno, está agotando el modelo de reemplazo de empleos formales por apps.

La escalada del conflicto en Medio Oriente generó un efecto dominó en los surtidores argentinos, afectando de manera crítica la estructura de costos de quienes trabajan con plataformas digitales.
En marzo, la situación llegó a un punto de tensión máxima debido a la combinación de subas internacionales y el precio interno, que no baja cuando el crudo se abarata.
El precio del barril superó los u$s100 tras los ataques en el estrecho de Ormuz. En Argentina, esto se tradujo en aumentos acumulados.
Solo este mes, los combustibles subieron entre un 18% y un 20%. Por primera vez, el litro de nafta súper superó los $2.000 en ciudades como Buenos Aires y Rosario.
El aumento del petróleo no solo afecta a los combustibles, sino también los derivados como aceites y neumáticos, que han tenido subas superiores al 15% en el último mes.
Qué dicen los trabajadores de plataformas
Marcelo Pariente, secretario general del gremio de motoqueros (ASIMM), de repartidores de alimentos (Pedidos Ya y Rappi) y paquetería de menor tamaño (Mercado Libre), asegura a iProUP que «La situación está bastante complicada» para el sector.
«Venimos con arrastre de casi un año y medio en el que hay cada vez más trabajadores en las plataformas y cada vez hay menos demanda, se ven trabajadores parados frente a comercios o en playones. A la falta de trabajo le tenemos que sumar la suba de los combustibles por la guerra», añade.
Según el directivo, «una parte muy pequeña de los repartidores está bajo un contrato de trabajo, y la nafta y gastos derivados de la actividad se los paga la empresa, por lo que no sienten ese costo».
«Pero los repartidores mal categorizados como trabajadores independientes nos tenemos que hacer cargo de todo: amortización de uso de vehículo, combustible, compra y utilización de elementos de seguridad, datos del celular», precisa.
Según el dirigente, «además de que cobran un salario que no supera los $1.200.000 promedio frente a los $1.600.000 que fija el convenio colectivo de trabajo, el aumento del combustible recae fuertemente en lo que se llevan de bolsillo», denuncia.
Cómo afecta el combustible a los conductores de Uber o DiDi
Para un chofer de Uber, Cabify o DiDi, el combustible ya representa cerca del 30% al 35% de su facturación bruta y la rentabilidad cayó a niveles mínimos, obligando a los conductores a cambiar su estrategia.
Muchos trabajadores que perdieron empleos formales se volcaron a las apps, lo que genera una «guerra de tarifas» a la baja mientras suben los costos como nafta, seguros y repuestos.
Para cubrir el «costo de salida» (combustible y alquiler del auto, que ronda los $400.000 semanales), los choferes deben trabajar más horas solo para empatar los gastos fijos. Las plataformas han tomado algunas medidas para paliar la situación:
<Cabify: anunció que absorbería parte del impacto y ofrece descuentos de hasta $200 por litro para sus conductores de mayor categoría (Stars)
<Uber y DiDi: implementaron incentivos temporales y reducción de comisiones para evitar una fuga masiva de prestadores
Qué pasa con el delivery en Pedidos Ya, Rappi y Mercado Libre
Los repartidores en moto son los más expuestos, ya que no pueden trasladar el costo del combustible al cliente de forma directa. Este insumo subió más rápido que las actualizaciones de las tarifas por envío.
El aumento de la nafta también encarece los productos finales, lo que provoca una baja en el volumen de pedidos, dejando a los repartidores con menos viajes y costos más altos.
Históricamente, estas aplicaciones servían como «válvula de escape» ante el desempleo. Sin embargo, los informes económicos de marzo 2026 indican que este modelo está agotado. La ganancia neta real (después de gastos) de un repartidor o chofer hoy es, en muchos casos, inferior a un salario mínimo formal.
Se observa un cambio en la dinámica: muchos trabajadores están abandonando las apps para buscar empleos de cercanía que no requieran el uso de vehículos motorizados, como logística a pie o bicicleta en radios cortos.
Por qué el precio de los combustibles nunca baja
La falta de correlación entre la baja del petróleo internacional y el precio en el surtidor local responde a una combinación de factores estructurales, impositivos y la nueva política de desregulación.
A marzo de 2026, estas son las razones principales por las que la nafta no baja (o incluso sube) aunque el crudo caiga en el mundo:
<Las refinadoras locales argumentan que, debido a la inflación interna, todavía están «atrás» de los costos de producción, por lo que usan las bajas del petróleo internacional para recuperar margen en lugar de trasladar la rebaja al consumidor
<Casi el 50% del precio en el surtidor son tributos (Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono). Durante mucho tiempo, estuvieron congelados. Actualmente, el Gobierno los actualiza mensualmente para mantener el superávit fiscal. Si el petróleo baja un 5%, pero el Gobierno sube el impuesto un 6% ese mismo mes, el precio final termina subiendo a pesar de la caída del crudo.
<Con la vigencia de la Ley Bases y las nuevas normativas de 2024-2025, el mercado de hidrocarburos en Argentina está desregulado
<Las petroleras ahora priorizan el precio de exportación. Si pueden vender el petróleo afuera más caro, no tienen incentivos para bajarlo en el mercado interno, a menos que haya una caída masiva en la demanda local que las obligue a competir por precio
<Fin del «Barril Criollo»: ya no existe un acuerdo político para fijar un precio interno del petróleo desconectado del mundo
Aunque el insumo principal (el petróleo) baje, otros costos de la cadena siguen subiendo al ritmo de la inflación argentina:
<Salarios: las paritarias del sector petrolero y de los empleados de estaciones de servicio
<Transporte: el costo de los camiones cisterna (neumáticos, repuestos, seguros)
<Biocombustibles: por ley, la nafta y el gasoil deben cortarse con bioetanol y biodiesel. Si el precio del maíz o la soja sube, el costo del «corte» aumenta el precio final, aunque el petróleo baje
El papel de YPF en el precio de la nafta
YPF tiene casi el 60% del mercado. Aunque es una sociedad anónima, su política de precios suele marcar el ritmo.
En el contexto actual de 2026, la empresa está enfocada en financiar sus inversiones en Vaca Muerta y el proyecto de GNL, por lo que prioriza la rentabilidad y el flujo de caja sobre la contención social de los precios.
En marzo de 2026, mientras el crudo Brent caía un 9% en Londres, en Argentina las pizarras subieron un promedio del 15% debido a la actualización impositiva y el atraso acumulado del verano. (.iprofesional.com)
